viernes, septiembre 29, 2017

YERBAS BUENAS 1938



Yerbas Buenas.

Lo que el Padre Juan contó:

Sobre los lugares donde íbamos a quedar en Chile, solo sabíamos que eran parroquias, pero no mucho más. Ni siquiera sabíamos si estuvieran es una pueblito o en una ciudad. Y menos aún  como debíamos imaginarnos una parroquia del campo. Cuando estuvimos en la primera semana wb Linares  junto con el obispo salimos a  echar un vistazo, no sabíamos ni siquiera si Yerbas Buenas se ubicara al norte o al sur de la ciudad. Tan pronto que dejamos atrás la ciudad. se terminó el camino pavimentado y se convirtió en un camino de tierra.  Hasta el momento que nos detuvimos delante de la casa parroquial en Yerbas Buenas, pasamos por una nube extensa e intensa de polvo  . la que pudimos observar por la ventana trasera del auto. Nuestra ruta fue en dirección nordeste, y solo de veze en cundo vimos una casa. Cuando llegamos al destino encontramos un trozo pequeño donde las casas muy juntas la una a la otra se ubicaron a los dos costados de ala calle. Ek auto se detuvo delante de la puerta de la casa parroquial  yerbas Buenas era un pueblo pequeño  Frente a la casa parroquial estaba la plaza. Era buen tiempo, en todas partes había sol  y verde y daba una impresión alegre. En las bancas  debajo de los árboles  de la plaza  estaban sentadas algunas personas  y niños corrían jugando.
La casa  de los sacerdotes estaba vacía a dentro  Había habitaciones oscuras  sin ningún  mueble, dio una imagen más bien de una bodega o  granero que una residencia.

Yerbas Buenas era más pequeño que ahora. El pueblo nació en un lugar donde un camino desde el norte se dividía en un camino al poniente y uno hacia el oeste. A Abranquil. Parece que desde antaño fue destinado para convertirse en un punto central de tránsito de aquella comarca. Sin embargo estas expectativas  no se convirtieron en realidad, cuando la línea de ferrocarriles  desde Santiago quedó ubicada justo no muy lejos del  pueblo. Linares se convirtió en el lugar central del entorno. Desde Linares  se construyó una linea de trenes  pasando por yerbas Buenas  y Panimávida  hacia Colbún Pero no fue más que un tren de vecindad. Cuando nosotros llegamos aún existía esta línea.

Yerbas Buenas ocupa un lugar en la historia de la patria. porque una de las  escaramuzas  entre chilenos y españoles tuvo lugar en él  al indicio de la guerra de la independencia. Todavía queda una casa vieja  donde los españoles hicieron  vivaquearon. Y en lña plaza del pueblo aún queda un pequeño monumento  como conmemorativa  de aquella batalla  del año 1813.

La Parroquia de yerbas Buenas yaya existe  desde el año 1585.. pero al parecer todavía no en el mismo lugar, donde se ubica ahora. En el tiempo de la llegada de los españoles todavía no existían  pueblos o ciudades; lo que pronto si existían fueron extensos empresas agrícolas  (“Fundos”)  con muchos trabadores del campo.
Parece que la sede de la parroquia  se ubicaba una vez en un lugar determinado  y otra vez en otro. En 1813 ya existía un templo y los primeros libros parroquiales aún existentes  se remontan a 1834. .

Todavía había pocos caminos , cuando llegamos a Yerbas Buenas: todo el tráfico pasaba por delante de la iglesia ey casa parroquial. Los caminos por los cuales se podía llegar al casco urbano. las casas no existían aún. Las calles  eran senderos arenosos  con mucho polvo en el verano y barro en el invierno. Había poco transito, Carretes de bueyes lentos, algunos camiones, y un par de vehículos personales. Cuando estos pasaban  todo el camino se convertía  por un par de minutos en una nube espeso de polvo. Pasó lo mismo,  cuando pasaba un gran rebaño de ovejas o bueyes. Dentro de l templo y en las habitaciones al lado de la calle  siempre quedaba una gruesa capa a cuasa de las hendiduras en puertas y ventanas.


El paisaje y el entorno no se ha cambiado mucho  en el curso de los años: en todas partes había pequeñas y grandes chacras, amuralladas de canales de riego, .arbustos  conjuntos de moras   y grande superficies de tierras dejados en barbecho. Extendidos (difundidos) entre medio álamos altas y delgados, y  sauces llorones, que los pies están cubiertos de moras  silvestres. No se nota mucho ordenado. En todas partes extendidas las casas  del mismo estilo. Cuando el que habla después de 25 años volví  en aquel lugar . tuve que reconocer  que era observable  un gran mejoría  en  las condiciones de vida exteriores de los  campesinos. En comparación con tiempos anteriores. Visto superficialmente se puede decir que no hubo grandes cambios. Sin embargo hubo ampliación.  La Plaza  y las casas alrededor de ella,, todavía son iguales. La casa más imponente siempre ha sido la casa parroquial. Este ya se nota  al ver la fachada  El templo que esytaba pegada al lado izquierdo era de un estilo más rústico considerablemente. Y en cuanto fachada se parecía  mucho a las demás casas, que estan construidos según  el estilo ( a la manera)colonial.  Con todas las habitaciones  construidas de una serie (Una hilera). Si se trata de casas más amplias  se construye una ala  a una lado en forma cuadrada y a veces a ambos lados se construye una ala  en ángulo cuadrado  que corre hacia atrás y que  suma mas piezas. Si se trata de casa aún más amplias y llamativas llagan a sumar cuatro alas  con piezas  frente a una patio interior. El techo de casa a a menudo se extiende una parte  hacia el patio  y conforman de esta manera delante de las piezas y alrededor del patio una galería.  La casa residencia de los sacerdotes, se parecía a este tipo  teniendo a tres lados del patio una galería. A dentro sin embargo era una habitación vieja y  desmoronada. Claramente ala casa había tenido en el pasado tiempos mejores y más lujosas, No he podido averiguar  si la casa en un originalmente fue construida como residencia parroquial  o si haya obtenido este destina más tarde. El reparto interior .

jueves, septiembre 21, 2017

TALTAL 1938

Taltal.


El Padre Juan relata: Nosotros, los primeros misioneros, partimos de Holanda siendo un solo grupo. Una vez llegados  a Chile nos dividimos  en dos grupos: El primer grupo abandonó  el barco en Antofagasta, los demás prosiguieron  viaje hasta Valparaíso.
Los padres que habían sido destinados  para Taltal permanecieron  como una semana  alojados en casa del obispado de Antofagasta. A continuación se trasladaron  a Taltal, acompañados del Obispo. Este último se quedó durante una semana con ellos  para presentarlos a los feligreses y de hacer más fácil la adaptación  
Durante  los años en que los padres permanecieron en Taltal yo nunca estuve allí. Más tarde pasé por allí 4 veces con ocasión de dos visitas a Antofagasta que hice en las vacaciones, cuando nuestros padres tuvieron a su cargo la atención de la parroquia de San Francisco en aquella ciudad. Cada viaje lo hice con le empresa Andes Mar Bus, que fue la única empresa de buses que en aquel tiempo atendía el Norte de Chile. El Camino Panamericano (carretera grande de Norte al Sur) todavía no existía y  la ruta pasaba  necesariamente por Taltal tanto de ida como de vuelta. La primera vez tuve que viajar desde Copiapó pasando por Inca de Oro y Pueblo Hundido, más allá de Taltal por el  camino montañoso de Paposo.
La segunda vez, ya estaba terminada una parte de la Panamericana, pero el ruta siguió  todavía por Taltal.

Taltal es una pequeña ciudad ubicado al borde del mar. En el tiempo que llegaron nuestros padres era un puerto importante de unos ocho mil habitantes. Después se redujo este número, porque  la ciudad como puerto decreció considerablemente en importancia.
Taltal se ubica en la boca de un lecho de río “prehistórico”, que baja hasta  el mar desde el altiplano por una distancia de más de dos mil kilómetros. En el curso de muchos siglos se formó por causa de aluviones y sedimentos en la boca del río una planicie,  sobre la cual se levantó la ciudad de Taltal. Al lado poniente el lugar está bordeado  por el mar y  al otro lado por muros altísimos de montañas áridas como es el caso en todo el norte de Chile. En los años que nuestros padres trabajaban allí, sucedió una vez  que el agua proveniente de una lluvia excesiva en tierras del interior buscó su camino de salida  hacia el mar a través del lecho viejo y seco, y generó tanta fuerza, que alcanzó a derrumbar un conjunto entero de casas.

Tal como es el caso en todas ciudades grandes y pequeñas, siempre ellas cuentan con una plaza central, donde se ubican habitualmente los edificios más importantes. De la misma manera Taltal también tiene su plaza  Al lado poniente se encuentran  el templo y la residencia sacerdotal,  ambos construidos de acuerdo con un estilo colonial que consiste en una larga serie de habitaciones frente a la calle, de modo que la parte edificada parece de una extensión considerable. Dentro del informe sobre Chile que recibimos con ocasión de nuestra partida por parte del Padre Dehrenbach, también estaba registrado el número de metros de la fachada al lado de la calle. Aparentemente esto había llamado mucho  la atención  al Padre.
Tal como la plaza de cada ciudad en Chile,  la de  Taltal estaba  provista de árboles,  arbustos y flores, que aparecían algo escuálidos debido a lo árido de la región. En el centro de la plaza había  una hermosa  fuente de agua de fierro,  tal como aparecen  también  en distintas  partes de Santiago. Todas las casas, incluso la iglesia, han sido construidas de madera. Esto tiene un origen histórico. Cuando en tiempos pasados los barcos .provenientes de otros continentes vinieron a Chile para retirar minerales,  trajeron por falta de carga hasta este puerto grandes cantidades de madera  que  aquí  llegaron al mercado a  precios bajos.
Tal como pasa en  casi  todas las ciudades chilenas  Taltal, según el modelo español,  está construido conformando superficies cuadrados de casas.  De esta manera se obtiene el diseño de un  tablero de juego de damas. A cada 125 metros se abre una calle.
Al interior de Taltal había un sector grande del altiplano, que perteneció a la parroquia. En estas superficies desérticas es muy difícil trazar demarcaciones  claras entre  territorios de uno y de otra parroquia. Las parroquias vecinas  eran Antofagasta a 300 KM  hacia el norte y Chañaral a 159 KM al sur. Hacia el oriente la parroquia de Taltal se extendía hasta la frontera con Argentina. En el centro de la tierra en  altura  hay una franja donde hace muchos años estuvieron  en explotación numerosas minas y junto con  cada mina vivía una población bastante numerosa. Puesto que prácticamente  toda la gente era católica,  debía ser visitada cada tanto tiempo por los padres desde Taltal. En aquel tiempo los medios de transporte eran escasos  y deficientes y hasta las pequeñas empresas de buses dejaron mucho que desear. Cuando uno después de tal  viaje volvía  a casa  estaba cubierto de un color plomo a causa del polvo que había ingresado por las hendiduras de la carrocería del vehículo. Para el transporte de los minerales corría  un pequeño tren desde las minas hasta el puerto. A veces había oportunidad  de hacer uso de él  para visitar el altiplano. Normalmente uno tenía que utilizar cada oportunidad que se ofrecía tanto para ir como para volver al interior.  Más tarde la mayoría de las minas quedaron  paralizadas, porque ya no fueron  rentables. Se habían convertido en ciudades muertas: con calles y casas  en medio del desierto que comenzaron a convertirse en ruinas en las cuales ya no vivía  nadie. Por otra parte la ciudad y la parroquia solas ya ofrecieron un número más que suficiente de actividades pastorales. Era la época de florescencia  de la Acción Católica  y existían diferentes otras entidades religiosas  que generaron  mucho movimiento en la vida de la parroquia. Después de 10 años esta parroquia fue  devuelta  y confiada otra vez a los cuidados de los sacerdotes diocesanos. La parroquia estaba ubicada demasiado lejos de todo.
En vez de Taltal  fueron aceptadas dos  parroquias, una en Tocopilla  y una en la Oficina Pedro de Valdivia, al norte de Antofagasta.
Un viaje del  Sur hacia el norte  realmente exigía mucho tiempo. El tren sobre vía estrecha demoraba varios días. Los caminos  en su totalidad estaban cubiertos con piedras  y  un grueso capa de polvo. Eran caminos de  tierra dura de desierto, que a lo largo,  a causa de camiones pesados  mostraban asperezas transversales de manera que se convirtieron en calaminas (planchas onduladas). Por eso se habla de caminos de calaminas. Viajar cabeceando en un vehículo  realmente no era una experiencia reconfortante.


En varias partes del camino había lugares que no eran libres de peligro de la vida. Cuando viajé por primera vez a Antofagasta y el bus se encaminó un pendiente fuerte de  la cuesta de Paposo,  yo estaba sentado tras de una familia  con algunos niños. Cuando llegamos casi a la sima los niños  dejaron  de ser tranquilos, pues querían ver el camión como decían.  No comprendí  porqué  apretaban sus carítas contra la ventana, pues  un camión generalmente no ofrece un espectáculo llamativo. Al final del pendiente  el  camino formó una curva  cerrada  casi como medio círculo.  A un lado  había un abismo profundo  hacia el fondo y al otro lado un muro escarpado de rocas. El camino apenas tenía el ancho de un bus. Andábamos  paso a paso. Primero uno de los conductores  salió del bus para averiguar  si viniera algún vehículo por el  otro lado de la esquina,  pues en era imposible adelantar al otro  en dirección contraria. Cuando los niños siguieron apretando  la cara contra la ventana yo  seguí su ejemplo. En la profundidad de la quebrada yacía un camión cisterna  con las  ruedas hacia arriba. Una rueda se había desprendida  y yacía  a cierta distancia  entre las rocas y arbustos. Fue una experiencia fuerte. Pensé que esto podría pasar también a este bus. En total  pasé 4 veces  por este lugar,  pero cada vez me sentía más tranquilo  una vez pasado este lugar.              (Trad. Gaspar)

martes, septiembre 12, 2017

HERMANO CANISIO MSF +1952





Hermano Canisio MSF. *19..  - + 1952.
El P. Santiago Bos nos relata que en el tiempo que él estuvo en el seminario menor de los padres msf en Kaatsheuvel, el hermano Canisio llevaba el nombre de “De Kast” (Lit. el closet, equivalente a boliche en Chile) pues tenía a su cargo el pequeño “negocio”  donde los estudiantes podían comprar cordones de zapatos, jabón, y otros artículos de uso personal.
El hermano llegó en 1938 con los  primeros misioneros a Chile  y sus primeros meses los dedicó a hacer habitable la residencia de los padres y el templo parroquial del pueblo de Yerbas Buenas. Cuando algunos  de los padres se establecieron definitivamente en Colbún, le encargaron  la misma tarea. Un par de años más tarde se trasladó a Calbuco donde se desempeñó durante los últimos diez años de su vida a múltiples tareas domésticas y pastorales. Era la persona indicada para todos los trabajos dentro y alrededor de la casa; cocinar, fregar, hacer aseo, cuidar el huerto,  pero no se limitaba a esto. Dedicaba mucho de su tiempo a visitar familias y de este modo  se hizo muy  querido y apreciado por todos los vecinos de Calbuco.  Dirigía varios grupos juveniles y organizaba actividades atractivas para muchos jóvenes varones. Las obras de teatro que montaron, no solo fueron presentadas en Calbuco sino con gran éxito también en Puerto Montt y Osorno. Estuvo presente con todos sus jóvenes en el Congreso Eucarístico de Puerto Varas a pesar de la distancia considerable y el transporte difícil en aquel tiempo.
Una parte de la casa parroquial fue transformada por él en salón parroquial y en la tarde de los domingos ofreció funciones de películas. Con fiestas y ocasiones  especiales, tanto en  Calbuco como en las capillas el mismo rodaba películas.  De vacaciones en Holanda en 1949 registró en película  las preparaciones por parte de los seminaristas para la ordenación episcopal del Mons. Groen MSF en Kaatsheuvel. Con todo esto obtenía el material  para interesar a grandes y chicos, proporcionar entretención y oportunidades excelentes  para ser misionero de la  Buena  Nueva a su manera

El hermano Canisio era una persona alta y de contextura maciza que sufría  de tensión alta de corazón  En el año 1952 sufrió un ataque cardiaco, siguió enfermo por dos días y falleció  A él que era tan querido no le dieron un simple cortejo funeraria  sino más bien un desfile triunfal  desde el templo hasta el cementerio, precisamente en el día que coincidió con su día de santo.      (Trad. Gaspar.)                                  

lunes, septiembre 11, 2017

Bienaventurados: Padre Antonio Van Kessel








sábado, septiembre 09, 2017

ATERRIZANDO EN CHILE





Aterrizando en Chile: Valparaíso, Santiago, Linares, Yerbas Buenas.
(Cuenta el P. Juan:) Cuando en nuestro viaje marítimo salimos del Canal de Panamá llegamos  al Océano Pacífico y arribamos luego al  puerto de Buenaventura, donde quedamos con la impresión de que todo estaba muy desolado y desordenado y nos preguntamos: ¿Cómo será la situación  que encontraremos cuando avanzamos más al Sur del continente? Pero felizmente  no quedamos desilusionados. Las ciudades  de  Arica y de  Antofagasta  mostraron  una imagen mucho más favorable. En muchos aspectos se observaba un aire europeo. Sobre  todo, cuando paseábamos  por las calles de Valparaíso notamos poco de lo primitivo, tal como lo habíamos observado más al Norte. En este primer viaje no vimos mucho de Santiago. Cuando llegamos se estaba comenzando  a obscurecer y en la mañana siguiente a las diez ya nos encontramos en el tren hacia Linares. De todas maneras desde las ventanas del hotel veía encima de las fachadas de las calles las luces intermitentes de la publicidad comercial. Podría haber sido una calle de cualquiera ciudad de Holanda.
Para volver a mencionar el Hotel ODDO: cuando habíamos reservado habitaciones en la escalera del hotel nos encontramos con un sacerdote chileno. Cuando este último supo quienes éramos, para qué venimos y a dónde  nos dirigíamos, nos invitó a ir al convento al que pertenecía. Era uno de los padres del la Congregación del Sacratísimo Sacramento  que estaban a cargo de  la gran Basílica en calle Arturo Prat. En aquel tiempo este templo estaba  en proceso de construcción  todavía. Puesto que ya habíamos reservado  piezas  y que era muy tarde, decidimos pasar la noche en el hotel. Acordamos de ir al convento  temprano en la mañana del otro día  A las seis de la siguiente mañana estuvimos sentados ya en el taxi que nos llevó a la calle Arturo Prat. Allí celebramos nuestra primera misa en Chile. Tomamos desayuno junto con los padres presentes, que en su mayoría eran franceses, visitamos las obras de  la construcción del nuevo templo y como a las diez nos encaminamos a la estación para tomar el tren a Linares.
Alrededor de las cuatro de la tarde llegamos a Linares. En el andén del tren de nuevo  nos encontramos con un sacerdote. Pensábamos que él viniera a acogernos, pero esto no fue el caso. EL se encontraba allí para tomar el tren para viajar más al Sur. Sin embargo nos entregó algunas indicaciones útiles para encontrar la casa del obispo. Tomamos un taxi y pronto llegamos al destino. Sin embargo el obispo no se encontraba en casa y el vicario del obispo no sabía que  estuvimos por llegar. Ciertamente había llegado un telegrama dirigido al Obispo, pero en vista que   no sabía nada de nuestra llegada, el padre no lo había abierto.
Mientras que estábamos conversando,  por casualidad entró en el lugar el superior de los Salesianos que tienen una comunidad  en esta  ciudad. Cuando se dio cuenta de qué se trataba,  nos invitó a acompañarlo al convento suyo. Tenían suficiente espacio para alojados, mientras que  en la casa del obispo no existía esta oportunidad,  por lo menos no para cuatro personas.
Nuestra permanencia en casa de los Salesianos duró una semana. En aquella semana ya pudimos entrever algo de lo que pasa habitualmente en una parroquia chilena. Tratamos de hablar castellano. Vimos cómo se celebraba  el “Mes de María”. Escuchamos cómo se  tocaban  las campanas.



En el colegio de  los Salesianos un par de  niños tuvieron que  bailar la cueca (uno de los bailes nacionales de Chile) para los padres extranjeros. La misma noche, (era un sábado aquel día) durante la cena el superior hizo saber cómo los distintos padres podrían ir a celebrar la misa en alguna capilla. Al parecer existía una cantidad de capillas más numerosa  que la cantidad de padres disponibles. De este modo a mí me invitaron a celebrar misa, la siguiente mañana,  en el Sagrario o sea el templo del obispo. Junto con otro padre fuimos hasta allá  trasladados en una carroza  El me acompaño al lugar de mi destino y el mismo prosiguió viaje. De esta manera cumplí por primera vez mi función de pastor en Chile. Después de la misa tomé desayuno con un padre francisco que había celebrado misa antes de mí. Tratamos de llevar adelante una conversación pero aquella resultó algo difícil. Al final dijo algo que entendí bastante  bien: “Usted habla muy poco castellano todavía”
En los primeros días  de la nueva semana salimos  con el obispo, (que entretanto había vuelto a su casa) para echar un vistazo en Yerbas Buenas, donde a  fines de la semana íbamos a quedarnos definitivamente. El día viernes fuimos juntos en el auto del obispo a nuestra nueva casa. El día anterior había llovido  copiosamente.  Cuando nos encontramos ya cerca del pueblo de Yerbas  Buenas, topamos con una parte de camino inundada.  El auto no pudo travesar por allí, entonces volvimos a Linares. Allí el Hermano Canicio y Antonio Peters (¿?) tomaron el tren que pasaba   por Yerbas Buenos. El Padre Verheugd y yo fuimos el día siguiente.
Inmediatamente nos encontramos plenamente involucrados en las tareas parroquiales.  El Sábado en la noche,  mientras que todavía ordenado baúles y cajas sin abrir, llegó la hora de la  celebración del Mes de María. Pero felizmente la gente misma hacía lo que había que hacer. Vinieron a tocar las campanas, empezaron con los rezos, a cantar canciones y a leer  lecturas. Desde un  puesto de al lado lo estuve observando. Resultó que todo pasaba sin ningún problema. Solamente al fin de la celebración nos vinieron a pedir la bendición con el Santísimo. Pero esto fue imposible puesto que no había presencia del Santísimo en la iglesia.  Les respondimos que esto sería posible al día siguiente.
La siguiente mañana, ya antes de las ocho, alguien golpeó la puerta. Se presentó una familia que vino con un niño para ser bautizado. Un rato más lo bauticé.  A las ocho se celebró la primera misa. por el Padre Cristián Verheugd.y a las nueve llegó un  auto del fundo Abranquil oara recoger a mí para hacer la misa en la capilla del fundo. (Un fundo es una empresa agrícola grande) El P. Verheugd celebró la segunda misa también en la iglesia parroquial a las diez y media. En la noche otra vez se rezó el Mes de María con  exposición y bendición con el Santísimo al final de la celebración.
Todas estas cosas estaban pasando  mientras que nosotros prácticamente no tuvimos la habilidad de  hablar el idioma del país. Es que yo fui el último en ser nombrado para ir a Chile; lo que sucedió el 8 de septiembre. El 18 de septiembre  (de 1938) nos embarcamos y el 27 de noviembre nos encontramos ya en  Yerbas Buenas en medio de las actividades parroquiales. No había ningún otro sacerdote para introducirnos. Menos mal que  la totalidad de la liturgia en aquel tiempo se celebraba aún en latín.





Posteriormente nos hemos hecho la pregunta: que era lo que nos motivó a hacer todo en forma tan apurada. Indudablemente podríamos haber encontrado algún lugar para acostumbrarnos algo antes de entrar a la práctica del servicio pastoral. Pasamos por Valparaíso y Santiago, como si no hubiese ningún otro religioso en el país y nosotros los únicos católicos. Fue por pura casualidad que nos topamos con aquel sacerdote de la calle Arturo Prat. Igual que el hecho de que pudimos pasar por toda una semana con los Salesianos en Linares.

Después del primer domingo nos habría gustado trasladarnos  a Yerbas Buenas inmediatamente, pero el Superior de los Salesianos no quería saber nada de eso. Tuvimos que quedarnos por una semana con ellos. El tenía la razón. La casa de Yerbas Buenas era una casa vacía  y en el pueblo no se vendía nada  sino pan, azúcar, sal y otras pocas cosas de uso doméstico. Posteriormente se ha hecho la pregunta por qué primero no habíamos  tomado contacto  con algunas congregaciones o comunidades religiosas. Esto realmente habría sido conveniente. Pero también en Holanda no se  sabía nada de Chile. Además toda nuestra congregación era una congregación muy joven todavía con muy poca experiencia de Misiones.                   (Trad. Gaspar)


viernes, septiembre 08, 2017

MI CREDO- hno luis delgado m.s.f.





CREO EN MI IGLESIA SANTA Y PECADORA
CREO EN EL EJEMPLO DE MIS HERMANOS SACERDOTES
DE UNA IGLESIA MISERICORDIOSA CON MIS HERMANOS

CREO QUE MI HERMANA ESTÁ CON DIOS
Y QUE EL ME LA LLEVÓ AL CIELO
PARA DARME MAS HERMANOS EN LA FE

CREO EN LA VIDA RELIGIOSA Y PROFÉTICA
CREO EN LA PROPUESTA DE MI FUNDADOR QUE ES VÁLIDA
PARA NUESTROS TIEMPOS,VALIENTE Y EVANGÉLICA

CREO EN LA FAMILIA QUE ES EL CENTRO DE NUESTRA VIDA
COMO RELIGIOSOS,A PESAR DE LAS DIFICULTADES
QUE TIENEN ACTUALMENTE

CREO EN LA GENTE SENCILLA Y HUMILDE,AL OBRERO
EL BOMBERO,EL CAMPESINO,EN MI  PADRE TRABAJADOR
PORQUE EL ELLOS VEO EL ROSTRO DE DIOS VIVIENTE

CREO EN LA MUJER SENCILLA,EN LA MUJER TRABAJADORA
EN MI MADRE QUE ES UNA DE ELLAS
EN LAS MADRES SOLTERAS CON EL SI QUE DAN A LA VIDA
QUE ME LLENA DE GOZO PENSANDO EL SI DE MARÍA

CREO QUE DEBEMOS ACOGER A LOS MARGINADOS DE NUESTRA SOCIEDAD
SEAN CIEGOS,SORDOS,MUDOS,HOMOSEXUALES ,ANCIANOS
PAR SER UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA

CREO QUE LA ÚNICA SEGURIDAD ES DIOS
PORQUE NI LAS INSTITUCIONES,NI EL DINERO,NI LA POLÍTICA
NI LA GLOBALIZACIÓN, PORQUE SON PASAJERAS
Y LA ÚNICA  SEGURIDAD ES DIOS EN MI VIDA





viernes, septiembre 01, 2017

EL PRIMER CONTACTO CON CHILE.

              El primer Contacto con Chile.

(El P. Juan cuenta:) El  primer puerto chileno en que desembarcamos  fue Arica. Por primera vez  observé el entorno desértico y  una roca altísima  de  forma impresionante que tiene el nombre de El Morro. Nuestros documentos  de viaje y pasaportes  fueron revisados  por un funcionario del puerto.  De esta manera llegamos  por fin al país de nuestro destino. Después continuamos el viaje en barco a Antofagasta  que fue el destino, donde los misioneros de Taltal iban a quedar en tierra. Nuestro barco quedó  parado en pleno mar. En la lancha de motor de las autoridades marinas también llegó el obispo (Cifuentes ?) para darnos  la bienvenida.
(p.cristian verheugd,cornelio vav der spek,juan van bergenhenegouwen,antonio hoogantink,gerardo schoot,joop visser,,hermano canisio,hermano willibrord y monseñor cifuentes)  El día anterior le habíamos enviado desde el barco un telegrama  con el aviso de nuestra llegada. También los que tenían que continuar viaje  fueron invitados por él para echar un vistazo a la ciudad. Primero tomamos té en su casa  y después hicimos un paseo en taxi  por la ciudad. Aquellos que tenían que  continuar viaje volvieron al barco,.
En Antofagasta los padres y el hermano que iban a Taltal, prácticamente ya llegaron a  su casa  Esto iba a ser muy distinto en Valparaíso. Linares está ubicado más al sur y a gran distancia de aquel puerto. Sobre esto nos habían informado ya a bordo del barco. A pesar de tener  alguna esperanza  de que en Valparaíso también habría alguien para recogernos como nos pasó en Antofagasta (Un día  antes habíamos enviado un telegrama a Linares)  al mismo tiempo teníamos un presentimiento  de que esto no iba a suceder. Efectivamente, así fue la realidad: no había nadie.
Fue el 16 de noviembre (de 1938) que el barco arribó en Valparaíso.  No fue posible viajar el mismo día hasta Linares. Fue indispensable alojar una noche en Santiago. Cuando estuvimos parados en  el muelle junto a nuestros baúles y maletas nos preguntamos, ¿Qué vamos a hacer ahora? La aduana  primero tenía  que revisar nuestras maletas y baúles. Hicieron muy cuidadosamente su investigación desde arriba hasta abajo. Tuvimos que dejar en manos de ellos algunas cajitas con  cigarros  puros. El pago de los derechos de importación era demasiado alto. A continuación tuvimos que buscar una oportunidad  de enviar todo esto a Yerbas Buenas. Felizmente esto resultó bastante rápido con éxito.

Anteriormente se había acordado que la Procura de Misiones  desde Holanda  enviara a través de un banco dinero a Valparaíso, lo que podríamos cobrar a nuestra llegada. Pero en el banco de Valparaíso no habían  recibido nada aún. Pero necesitábamos dinero para seguir viajando. Aparentemente la gente del banco nos tenía confianza  y nos anticiparon el dinero.

En la tarde del mismo día partimos en tren  hacía  Santiago. Anteriormente a bordo del barco habíamos conocido un pasajero conocedor de Chile. El nos facilitó la dirección de  un hotel en Santiago, que era de buenas condiciones  para pasar la noche. El nombre del hotel era ODDO. 

Una vez llegados a Santiago tomamos un taxi  pidiendo al chofer que nos llevara al hotel  ODDO. No sabíamos su ubicación, pero confiamos en  los conocimientos del chofer. El hotel, tal como supe después, estaba ubicado en la esquina de Alameda con Huérfanos, (¿?) pero ya no existe.                ( trad. Gaspar)