viernes, agosto 25, 2017

EL MISIONERO



El Misionero
sus familiares,
sus amigos y conocidos dijeron
"El se hizo misionero
y ahora parte al extranjero"
                   (p:Antonio se despide de sus padres en el puerto) El mismo dijo:
"Me llegó una voz de otro lado"
"Lo comprendes,continuaban diciendo :
¿Como es posible?
Pero otros miraban más lejos.
"Hay algo más allá que solo polvo
algo más que materia fría y seca;esto será".
El contestó:
"Del otro lado escuché una voz:
venga hacia nosotros,ven por acá
ven por acá a la Macedonia lejana".
                                     (p.Antonio a bordo del barco Achilles al partir) Y él partió..
De vacaciones volvió
al país donde había nacido
Otra vez ya se estaba preparando para volver
al país donde tenía  su misión
"¡Porque vuelves? le preguntaron;
"No piensas que todo es más hermoso
en tu propia patria que allí
en aquel país lejano?
¿No es extraño quedarse siempre
en un país extranjero
entre gente desconocida?"
"No es cierto"fue su replica
y comenzó a predicarles:
"Dios creó cielo y tierra
pero no el país extranjero
Sólo Kaín buscó el país extranjero
cuando mató a su hermano,
y la gente de la Torre de Babel.
cuando ya no se entendían.
Fue entonces que se creó al país extranjero
por hombres,pero no por Dios.
Solo el espíritu de Kaín
el espíritu de Babel
trazó fronteras terrestres
pero no el espíritu de Dios
que al principio aleteaba sobre la tierra,
dándole forma y vida
Sólo un reino creó Dios
un tiempo de oro,
un reino celestial en la tierra."
Y el misionero continuó:
"Este reino,nunca tenía fronteras,
y nunca las coneció
ni entonces ni ahora
ni fronteras en la tierra
ni fronteras para el Espíritu."
Los que lo escucharon sus palabras
lo entendieron con dificultad
o de ninguna manera.
Sus palabras eran
como habladas en el Areópago.
De nuevo partió el misionero
al país extranjero,
donde no encontró un país extranjero
sino solo un país de paísanos
y solo patria
donde había nacido.
       (padre Juan van BergenHenegouwen  m.s.f. Santiago 1978)
                                                                                



jueves, agosto 24, 2017

LAS CONDICIONES GEOGRAFICAS EN ESTOS TIEMPOS


Condiciones geográficas en  los primeros tiempos

No Había Turbus.

La distancia entre las dos parroquias, ubicadas las más distantes entre una y otra era más de dos mil KM. En aquellos años los vehículos motorizados y las carreteras estuvieron  mucho más precarios que ahora. EL camino troncal de Norte al Sur (La Panamericana), que suma  más de 5 .000 KM aún no existía. Los caminos segundarios entre las ciudades  se parecían a planchas  de calaminas.  Además presentaban  muchos desvíos y curvas. Tampoco existían empresas de buses de pasajeros interprovinciales. El transporte  por grandes distancias solo era posible con ferrocarriles entre Santiago y Puerto Montt, (1050 km).  Desde Santiago al Norte la  primera parte se viajaba con  trenes de vía ancha y a partir de Llay Llay solo con trenes de vía estrecha.  
Para un viaje ida y vuelta  de Santiago  a Puerto Montt  solo había posibilidad  algunas veces por la semana. El resto del transporte con  trenes estaba subdividido en  trayectos parciales. El viaje desde Santiago a Puerto Montt  por tren demoraba más de un día, siempre si no había  retrasos, que se produjeron muy a menudo.
Para ir al Norte de vez en cuando se podía utilizar barcos costeros.
Para viajar de Yerbas Buenas  ida a vuelta a Linares (12 Km) prácticamente se demoraba un día completo.
Desde Puerto Montt a Calbuco no existía ningún camino. Uno debía trasladarse solo por mar. En el año 1940 uno podía tres veces por semana hacer uso de una  línea de lanchas entre Ancud y Puerto Montt. Posteriormente la frecuencia de estos viajes  fue reducida a 2 veces en la semana. La totalidad de kilómetros era más o menos 40 km, pero el viaje ida y vuelta sumaba 4 días.
Tampoco existía la posibilidad de disponer de autos para el trabajo pastoral. El primer vehículo motorizado de que disponíamos fue adquirido por los laicos de la parroquia.  Esto sucedió en Puerto Octay, y fue recién un par de años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.
No se viajaba mucho en aquel tiempo. Celebrar vacaciones  regulares, aún no existía.
Los medios económicos  de la vida parroquial  eran escasos y habitualmente  apenas alcanzaron  para cubrir las necesidades. En comparación con la situación de  años posteriores  se puede decir sin exagerar, que  aquellos años, por lo menos hasta el año 1946, pero también en años posteriores,  fueron para los misioneros en Chile una época de pobreza.                                                                                                    (trad. Gaspar) 

LA PARROQUIA DE COLBUN


La Parroquia de Colbún.
El P. Juan escribe: El origen del pueblo de Colbún tiene una fecha muy posterior al de  Yerbas Buenas pero cuenta con el mismo número de habitantes. Fue el terminal de una línea de trenes desde Linares. Las tierras de los alrededores pertenecían todas al Fundo Colbún, propiedad de una familia Valdés de Santiago. Al lado oriente del pueblo también se encontraron algunos predios de pequeños propietarios.                                                           

El interior del templo parroquial conforma un espacio grande, alto y cuadrado. Por afuera aparecen muros poco vistosos, grandes  y altos. En la fachada se ubica sobre el techo un diminuto  campanario.                                                                                                                             La casa parroquial se encuentra al lado oriental de la iglesia. Cuando nosotros llegamos solo se había terminada la obra gruesa  de su construcción. Las piezas eran espacios vacíos. Uno veía solo ladrillos sin estuco. El piso era de tierra. Las ventanas no contaban con marcos ni  vidrios;   cielos faltaron aún. Lo que ahora es un huerto detrás de la casa, en aquel tiempo era como un sitio eriazo. En las dos piezas que contaban con ventanas vivía gratuitamente la familia Castro que desempeñaba la función de cuidadores y de sacristán. Parece que fue Don Daniel Valdés, el dueño del fundo Colbún, que se ocupaba con la construcción de la casa parroquial. En los primeros meses de nuestra estadía en Yerbas Buenas íbamos cada vez a Colbún  para tareas pastorales; fue en aquel tiempo que algunas piezas fueron acomodadas para ser habitadas.                                                                               

        Durante muchos años la parroquia no había contado con un pastor permanente  y había sido atendido por el párroco de Panimávida, el cual celebraba misa los días domingo. En la Semana Santa del año 1939 llegaron el P. Schoots y el hermano Canisio para quedarse viviendo  allí y pronto comenzaron a terminar la construcción de la casa parroquial.
Después de que varios padres allí  habían sucedido el uno al otro en el trabajo pastoral,  fue el P. Wolkorte que trabajó allí  por más de 20 años. Murió en la misma parroquia en el año 1976. Puesto que nuestra congregación  no pudo poner a disposición de la parroquia a ningún padre para suceder al Padre Wolkorte, esta parroquia fue devuelta al  clero diocesano.                                                                                                                                   (trad. Gaspar)



viernes, agosto 18, 2017

AMPLIACIÓN DEL CAMPO PASTORAL




Ampliación del Campo de Trabajo Pastoral.
Los primeros 40 años de la historia de MSF en Chile se pueden dividir en 2 períodos. El primero transcurre hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial y el segundo se extiende por el resto de aquellos años. Observamos en ambos periodos una extensión del campo de trabajo pastoral y un incremento del número de misioneros. La primera etapa abarca el primer año y medio con un complemento en el año 1943, cuando es aceptada la Parroquia de Buen Consejo en Santiago. Después se genera  una ampliación por la llegada un mayor número de misioneros desde Holanda. Alrededor del cambio de años 1945 – 1946 el Padre Superior General Trampe lleva a cabo su segunda visitación canónica en Chile.  Esta vez nuevamente hace  gestiones para asumir  nuevas parroquias. De nuevo se motiva por la misma idea de antes. Manifiesta su preferencia para tomar  parroquias pobres y apartadas pertenecientes a la diócesis de Puerto Montt. Dentro de esta diócesis se fija en las parroquias de Rolecha y Cochamó que figuran como las más alejadas. Aparte de estas dos  son aceptadas la parroquia de Puerto Octay y la nueva parroquia del barrio de trabajadores Bella Vista  de Puerto Montt, que en aquel momento está en etapa de planificación. La razón es, como dijo el Padre General, después de haber conversado con el obispo sobre el tema, que no solamente debemos aceptar parroquias distantes y pobres, sino también algunas mejores. Las parroquias lejanas eran Cochamó y  Rolecha, las mejores y no tan lejanas eran puerto Montt y Bella Vista. De estas cuatro iba a  ser asumida en primero término  la de Puerto Octay y  en seguida paulatinamente las tres restantes. En el año 1946 se comenzó en Puerto Octay.
 Las otras tres nunca  llegaron a ser asumidas por la  congregación.   En la diócesis de La Serena fue aceptada la parroquia de San Luis de Coquimbo. No está claro si esto se gestionó por el P.Trampe ó por el directorio de la Región Chilena.  
                                         En el año 1949 fue devuelta a la diócesis de Antofagasta la parroquia de Taltal, fruto de un intercambio por dos parroquias ubicadas más al norte: Pedro de Valdivia y Tocopilla

                 
En 1961 se aceptó la parroquia de San Francisco en la ciudad de Antofagasta, la cual, hasta aquel momento, había sido atendida por Franciscanos belgas. También en 1963 fue aceptada la parroquia del Sagrado Corazón en Tocopilla por nuestros padres, (La primera parroquia se denominaba Nuestra Señora del Carmen.)                            
                                                                                   En Santiago se separó de la parroquia del Buen Consejo una nueva parroquia dedicada a Santa Rosa de Lima, que igualmente  fue asumida por nuestros padres. Esto sucedió en el año 1949.                                                                                                                                   En el año 1960 la parroquia de Santa Isabel de Hungría fue separada de la de Santa Rosa de Lima y también fue confiada a nuestros padres.                                                                               En el año 1954 se estableció en el barrio de Pedro Valdivia Norte de Santiago la Parroquia  Sagrada Familia. En este mismo lugar el Superior Regional instaló su residencia y esta se convirtió  la casa central de la Congregación en Chile. Es la única propiedad que posee la Congregación en Chile 
     En el año 1949 también se aceptó la parroquia Puluqui que está ubicada en la isla homónima al sur de Calbuco. Tanto a la parroquia misma como a las 10 capillas pertenecientes a ella solo se acceder por vía marítima.


   
                                                                                                                                                             

En el año 1955 se creó la nueva diócesis de Osorno abarcando la parte sur de la diócesis de Valdivia y la parte norte de Puerto Montt. Por eso la parroquia de Puerto Octay quedó perteneciente a  la diócesis de Osorno.  En el año 1863 se hizo el intercambio entre  Puerto Octay y la parroquia Llanquihue, que pertenece a la diócesis de Puerto Montt.           (Trad. Gaspar)

                                                                +++++++++++++++++                                                                                                                            

lunes, agosto 14, 2017

LAS PRIMERAS PARROQUIAS MSF


Las Primeras Parroquias en Chile.


En el mes de enero del año 1939 llegó a Yerbas Buenas el Padre Gerardo Schoot. Al siguiente mes de febrero se celebró en el seminario de Talca un retiro espiritual para el clero diocesano de Linares y de Talca. Participaron en él el Padre Gerardo Schoot y mi persona (El autor).   Mons.  Manuel Larraín, que recientemente había sido nombrado obispo de Talca,  predicó él mismo este retiro. En uno de los días de retiro él vino a vernos trayendo una carta que había recibido por parte del Padre General Trampe. La carta estaba escrita en alemán y, puesto que no dominaba suficientemente el alemán, se acercó a nosotros para que le ayudáramos en la traducción.                                                La carta fue una  respuesta a una carta que el obispo había enviado al General con la solicitud de enviar a misioneros de la Sagrada Familia a Talca. La respuesta del General fue favorable para el obispo. Entonces algunos padres nuestros iban a ser enviados  a Talca también. Aproximadamente al mismo  tiempo también el obispo de Ancúd, Mons. Ramón Munita había pedido a la congregación sacerdotes para su      diócesis.                                                    
                                                                                  
Los actuales diócesis de Puerto Montt y Ancud en aquél momento aún conformaban uno solo. Mons. Munita ya hace varios años era obispo de Ancud. Cuando en el curso del año 1940   las dos diócesis fueron separadas, Mons. Munita iba a ser obispo de la nueva diócesis de Puerto Montt. Dentro de la diócesis de Ancud (1150 km al sur de Santiago) trabajaron varios sacerdotes que habían nacido en  la Isla de Chiloé, cuya capital es Ancud. Los sacerdotes que después de la separación iban a quedarse bajo la jurisdicción de Puerto Montt, pero que preferían quedarse con Ancud, podían pedir su traslado. El párroco de Calbuco, Ildefonso Márquez, era proveniente de Chiloé y por eso había pedido ser trasladado a la Parroquia de Puqueldón en Chiloé.  De esta manera  Calbuco  quedó sin párroco y a causa de la falta de sacerdotes no había otro para ocupar su puesto. No sabemos en qué manera se originó la relación entre Congregación y Obispo, pero es un hecho que Mons. Munita hizo una solicitid donde el Superior General para enviar sacerdotes a su diócesis y de proveer de sacerdotes a la parroquia de Calbuco. Tiempos después supe que  el documento del convenio fue firmado en la Estación de Ferrocarriles de la ciudad de Roosendaal en Holanda, cuando el obispo, haciendo visitas a algunos países de Europa, estuvo de pasó en tren por allí.                                                                                                                                                                 Un tiempo después supimos desde Holanda que  habían sido aceptadas  las parroquias de Cumpeo y de Paredones de la diócesis de Talca. Para estas parroquias fueron nombrados los padres Weyenberg y Simón de Jong. Para la Parroquia de Calbuco fue nombrado el P. Kronenburg. Estos padres a corto plazo iban a partir de Holanda.
            El segundo grupo de padres llegó desde Holanda en el curso del año 1939. Eran los padres Kronenberg, Antonio van Geffen y Guillermo Smits. El Padre Van Geffen había sido nombrado para la diócesis de Linares, y  se juntó con los padres de Yerbas Buenas y de Colbún. El P. Smits partió a Taltal. El Padre Kronenberg permaneció por el momento en Santiago. Aconsejado por Mons Munita se alojó en casa de Don Eladio Vicuña, posterior Obispo de Puerto Montt, que en aquél momento fue párroco en alguna parte de Santiago. El P. Kronenberg pasó cierto tiempo allí  hasta que inesperadamente regresó a Holanda para no volver.                                                                                   Con el inicio del nuevo año, llegaron a Chile los padres Weyenberg y Simón de Jong. Antes de que salieran a sus parroquias de Talca, se quedaron por un breve periodo en Yerbas Buenas. El Padre Simón de Jong en este primer tempo fue párroco suplente en  Panimávida. Después de su llegada el padre Smit Inmediatamente se fue a Taltal. El Padre Van Geffen,  después de haber pasado algunos días en Yerbas Buenas siguió viaje a Colbún, donde el Padres Schoot y el hermano Canisius se habían instalado definitivamente a partir de La Pascua de Resurreccion
Cuendo se conoció la noticia que en Talca fueron aceptados las parroquias de Cumpeo y de Paredones, el padre Cristián Verheugd hizo una visita exploratoria. Resulta que eran dos parroquias campesinas al estilo de Yerbas Buenas y de Colbún.  Cumpeo queda ubicado hacia la Cordillera, Paredones está ubicada no lejos de  la costa. Cuando el padre Weyenberg había llegado  también fue a dar un vistazo. Sin embargo, ninguno de los dos lugares respondió a sus expectativas. Para él era preferible una parroquia de una ciudad, es decir una parroquia que se ubicaba en una línea grande, como él decía. Acerca de  este punto se celebraron negociones con el obispo y al final se llegó a un acuerdo de que sería aceptada la parroquia de la Inmaculada Concepción de María en Talca. Aquella parroquia recién había sido iniciada por el sacerdote chileno Manuel Basualto, el cual no fue un desconocido nuestro ya que tenía 2 hermanas que vivían en Abranquil.                                                                                                                                          En el año 1940 se hablaba por un tiempo de que íbamos a conseguir la Parroquia de Panimávida, donde hasta este momento había estado un sacerdote chileno. Cuando este padre fue trasladado a Parral, pensamos que iba a resultar y que yo debiera ser párroco en aquel lugar. Sin embargo nunca se llegó a concretizar este proyecto. Tal como ya fue mencionado, el Padre Simón de Jong  estuvo en aquél pueblo por un breve tiempo, hasta que se hizo cargo un nuevo párroco que era chileno .                                                                                                                                                               Durante la Semana Santa del año 1939, fueron el P. schoot y el hermano Canisius a Colbún para quedarse a vivir allí. Hasta este momento, Colbún había sido atendido desde Yerbas Buenas. Cada Sábado en la tarde uno de nosotros iba para allá para celebrar la Santa Misa del día Domingo. En la mañana del lunes regresaba a Yerbas Buenas. Para una atención más eficiente se optó  por la  presencia permanente de un sacerdote. De esta manera el P. Schoot se convirtió en párroco con  el hermano Canisius de compañero.                                                                                                            Por el hecho de que el P. Kronenberg, que anteriormente había sido nombrado para Calbuco,  volvió a Holanda, el lugar abandonado debía ser ocupado por otro, si la Parroquia de Calbuco debía ser recibida en algunos meses más. Para esto fueron nombrados los padres Juan van Bergenhenegouwen y Guillermo Smits. Debíamos presentarnos el 26 de mayo y un mes antes Guillermo Smits  llegó a  Yerbas Buenas desde Taltal y en seguida viajó a Colbún para tomar primero unas vacaciones. En aquellos días de repente el padre se enfermó y fue acogido por las Hermanas de la Providencia en Linares. En el día de partir a Calbuco todavía estaba en cama. De este modo yo partí solo al Sur el día miércoles  antes de la fecha fijada. El Padre Guillermo iba a llegar en unas semanas más adelante. Yo debía ser párroco en Calbuco y el P. Smits vicario Cooperador.
 Alrededor del cambio de año, 1942-1943 el Padre General Trampe vino a hacer su primera visitación canónica en Chile. Al estallar la guerra se encontraba en Estados Unidos y no pudo volver a Europa. Durante los años de guerra permanecía en nuestras residencias ubicadas en Estados Unidos e hizo visitas a Brasil, Argentina y Chile. En esta oportunidad el Superior General manifestó el deseo de que tuviéramos también una residencia en Santiago. Muchas veces teníamos que viajar desde la provincia a Santiago para hacer trámites y de esta manera  se  podría disponer de casa propia durante aquellos días. El General conversó sobre el tema con el arzobispo de Santiago. Después de haber sido informado sobre el proyecto de establecernos en Santiago, el prelado dio su aprobación. En vista de que el Padre General manifestó su preferencia por una parroquia alejada y pobre, el obispo indicó el barrio Zelada. Ya existía el plan de iniciar en este lugar una parroquia, por lo tanto los padres que iban a asumir allí, tenían que comenzar con aquella parroquia. El Padre General aceptó los términos del proyecto y en el curso del año 1943 comenzó la atención de esta parroquia.                                                                                                                                               
Esta visitación canónica también fue la ocasión en la cual  nuestro grupo de misioneros holandeses en Chile recibió el status de  Región. El padre Cristián Verheugd se convirtió en el primer Superior Regional. La nueva parroquia de Santiago iba a ser la sede de la dirección regional. El Padre Cristián fue nombrado para ser párroco al mismo tiempo y el padre Simón de Jong para ser su  vicario cooperador.                                                                                                                                                                  El Padre Simón, al principio, acompañó por un tiempo al P. Weyenberg en la ciudad de Talca y a continuación pasó por más de un año en Calbuco hasta que fuera trasladado a la nueva parroquia de Santiago.                                                                                                                                                 Puesto que se había convertido en Superior Regional el padre Cristián Verheugd tuvo que dejar Yerbas Buenas donde el padre Antonio van Geffen lo sucedió en  su puesto de párroco. En el mismo período el hermano Canisio  fue trasladado a Calbuco.  De esta manera Yerbas Buenas y Colbún se convirtieron en parroquias de un solo pastor. El  año  anterior el Padre Weyenberg ya había quedado solo en Talca.                    (Traductor Gaspar)

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viernes, agosto 11, 2017

LO QUE SABÍAMOS DE CHILE


¿Qué es lo que sabíamos de Chile?

(Uno de los primeros misioneros cuenta:)


Cuando en la Provincia Neerlandesa llegó la  noticia de que algunos de nuestros  padres  irían  a Chile, de repente este país estuvo dentro de un interés generalizado.
América del Sur era un continente conocido. Por lo menos sabíamos que existía. Pero si  en algún momento se mencionaba  América,  se pensaba  en primer lugar en los Estados Unidos y en seguida a Canadá. Todo lo que existía a más distante, permanecía en horizontes nebulosos. Sobre Méjico de vez en cuando se escuchaba  algún dato.  Lo que se encontraba  más al Sur, no fue mucho más que un especie de apéndice, de que se sabía poco o nada. Así por lo menos fue la situación para el holandés  mediano, y entre ellos debíamos contar a nosotros mismos.


América del Sur, era en aquel  tiempo un continente, que de acuerdo con  nuestros conocimientos, siempre estaba tapado en tinieblas. En las clases de geografía en el seminario menor de Kaatsheuvel, no nos profundizamos mucho acerca de territorios lejanos Lo que sabíamos, quedó en oscuridad, pero al mismo tiempo quedamos con  la impresión de que tras de estos pocos datos  debía existir algo misterioso. Los libros de fantasía infantiles de aquel tiempo en gran número trataban de Índios; nunca uno conseguía una imagen nítida de qué tipo de personas  eran. Y estos Ïndios en gran parte vivían en América del Sur.

Sobre Brasil y Argentina  se escuchaba algo más, pero no mucho más.  En un local de clases del seminario estaban colgados a la pared. alguna mapas. Uno de ellos era de América del Sur. Estaban marcadas con líneas gruesas  estaban trazadas  los límites de  los países  en forma rudimentaria. Cada sección entre ellos presentaba un color diferente. Este mapa no era mucho más grande que el mapa de Holanda. Esto nos daba sin querer  la idea  que un país sudamericano no era mucho más grande que una provincia holandesa.

En el mapa de América del Sur, había algunos puntos negros, que indicaban los capitales y algunas otras ciudades importantes. Había trazos tortuosos  que indican ríos: en el centro la Amazona, arriba el Orinoco. (Recién ahora sé que así se llama aquel río, pero en aquél tiempo no lo sabía). Y abajo en dirección hacia arriba estaba el Rió de la Plata. Esto fue casi  todo. Lo que aparecía de Chile fueron dos puntos negros muy juntos. El de derecho era Santiago y el de  izquierda Valparaíso. Este último nombre había encontrado en otras partes y el sonido de este  nombre siempre producía una en mí una impresión agradable. Lo que podría existir más allá permaneció un secreto.


Cuando supe que iba a ir a Chile y traté de encontrar algún libro,  que contuviera  algo sobre Chile pero no  pude encontrar nada, no en bibliotecas ni en librerías.  Finalmente encontré algo. Fue un libro en alemán; no encontré ninguno en holandés.                                  (Trad. Gaspar)                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

viernes, agosto 04, 2017

ELSEMINARIO MSF. 1966



El Seminario MSF.

Echando una mirada retrospectiva hacia los 40 años de nuestro trabajo pastoral en Chile, es inevitable hacernos algunas preguntas acerca de vocaciones chilenas para la Congregación. ¿Por qué en todas nuestras parroquias, donde trabajamos durante  tantos años al servicio de la Iglesia  y de la gente, no ha habido jóvenes  que se decidieron o quisieron  juntarse con nosotros? ¿No existieron expectaciones ó esperanzas de nuestra parte? ¿Por qué no se hicieron realidad?

Es  una verdad indiscutible, que nuestros padres no llegaron a Chile para establecer  la Iglesia. Pues esto ya hicieron los españoles en el siglo 16. Nosotros fuimos enviados para  apoyar a la Iglesia chilena en  prestar un  servicio pastoral  en aquellas parroquias, para las cuales no se disponía de sacerdotes, y para dedicarnos al  apostolado directo. La fundación de una provincia chilena de la Congregación no fue nunca excluida, pero, si nos fijamos en los hechos iniciales,  de todas formas no se lo veía como  tarea a corto plazo. Para comprender mejor los hechos  servirá  hacer una comparación  con los tiempos iniciales de los padres alemanes misioneros msf en la Argentina.

Cuando los primeros misioneros nuestros llegaron a Chile, nos estaban esperando 5 parroquias: una en Taltal y  4 en Linares. (Yerbas Buenas, Colbún, Empedrado y Nirivilo) a una distancia de 1400 kilómetros entre ellas. En el curso de pocos  años  12 personas estuvieron al servicio de 6 parroquias. En el Norte Taltal  y en el Sur a una distancia de 2200 kilómetros Calbuco. En el Centro: Santiago, Talca Yerbas Buenas y Colbún.
Veamos el caso de Argentina.  Los alemanes, sacerdotes  y hermanos religiosos, llegaron todos a  la capital de Buenos Aires, donde conformaron una comunidad religiosa. Sin preocupación  por parroquias podían  dedicarse exclusivamente  al establecimiento de  la Congregación. En un terreno propio construyeron una residencia  y un templo propio. En su imprenta propia a poco  tiempo publicaron una revista en castellano. Al mismo tiempo iniciaron un seminario, para  la cual podían  dedicarse  a tiempo completo. Su empeño  de tipo pastoral consistía en el servicio pastoral de su propia iglesia, dando misiones  y celebraciones en  las iglesias vecinas. Podían dedicarse por completo al estudio del idioma. En poco tiempo  lograron traducir e imprimir las oraciones propias de la Congregación.








A  pesar del hecho de que la Dirección General de la Congregación tuvo una visión distinta en cuanto a las misiones de Argentina y de Chile, los padres holandeses  (y quizás gracias a ellos a largo plazo) siempre tuvieron interés de tener un seminario y dar a la Congregación una permanencia  definitiva en Chile. Para esto podemos enumerar algunos hechos. Cuando el  Superior General, Padre Trampe,  hizo su visita canónica en Chile en el año 1943, se inició la organización para llegar a fundar la Región Chilena de la Congregación. Aunque en un   principio no se pensaba específicamente en vocaciones chilenas,  es significativo en cuanto a las expectativas que se encontraron entre los padres, el hecho de que en la construcción de la casa  residencial de la parroquia del Buen Consejo, se decidió  reservar un espacio, incluso la posibilidad de un segundo piso, para poder acoger a seminaristas mayores de Holanda para que ellos pudieran completar su formación sacerdotal en Chile.                                   Una de las razones que entusiasmaron a algunos padres para hacerse cargo de una capilla, casa y sitio amplio del santuario “El Cristo del perdón”  en la comuna de La Florida (San José de la Estrella, Vic. Mackenna 10821), fue  la posibilidad que vieron de un seminario. En el año 1958 la Congregación iba a recibir una parcela  del “Fundo Los Pajaritos” ubicado  en el camino de Santiago a Maipú para construir un seminario. El Padre Cornelio van de Spek comenzó a trabajar en este proyecto y construyó una casa de madera al lado de la capilla existente, la cual iríamos a atender posteriormente. Sin embargo cuando se presentó una oportunidad mejor,  este proyecto fue descartado. En Pudahuel  en el camino al Aeropuerto estaba en venta un terreno amplio a un costo módico. Ciertamente estaba situado algo lejano de la ciudad y del mundo habitado, pero fue considerado favorable  el hecho de que allí existía espacio y tranquilidad los  que eran considerados elementos de ventaja  en la formación de los seminaristas para la vida sacerdotal y religiosa. También los Hermanos de La Inmaculada Concepción, que a fines de los años cincuenta habían fundado una casa de formación en Talca,  y las Hermanas Franciscanas se entusiasmaron. Las tres congregaciones compraron  un terreno para tres secciones e iban a construir cada uno su casa de formación y en su imaginación veían la existencia de un centro religioso floreciente. Después de un  par de años ya estuvieron construidas dos casas de formación masculinas. Estas  cumplieron con este propósito durante varios años. Solamente las Hermanas Franciscanas nunca alcanzaron a construir.
En el año 1964 se inició la construcción del seminario  pero fue  paralizada en el año 1965, por falta de fondos. 

Después de una visita a Holanda  y amplia discusión  con la Dirección   de la Provincia Holandesa, en el año1966, gracias a ellos,  se pudo continuar la construcción hasta que se dio por terminada  la construcción de la primera etapa  del proyecto más grande. 


En octubre del mismo año se pudo tomar en uso el seminario.


Puesto que ya se había admitido un número de 12 estudiantes  para el comienzo del año escolar en marzo de 1966, mientras que el seminario no estuvo habitable aún,  las hermanas religiosas Franciscanas pusieron a disposición una parte de su escuela en Las Rejas es decir algunas locales del subterráneo del gimnasio. El primer director del seminario fue el Padre Santiago de Kinderen que formó equipo con los padres Gaspar Handgraaf y Antonio Mutsaers.
El número de estudiantes creció continuamente a pesar de que con el tiempo se hicieron  mayores exigencias en cuanto a la edad y formación anterior de los candidatos.  (En un comienzo  se admitían a  niños de los cursos mayores de la escuela básica)

En el año 1970 participaron 26 jóvenes en el seminario menor, y 6 en el seminario mayor.  El Seminario de Pudahuel fue  la residencia de todos los estudiantes. Cursaban la enseñanza media en diferentes colegios de la capital: el Liceo Ruiz Tagle de los hermanos canadienses del Sagrado Corazón ubicado en la parroquia de Santa Rosa de Lima, el colegio Alberto Hurtado de los hermanos de la Inmaculada Concepción, el liceo público Liceo de Maipú  etcétera. Después de la enseñanza media iban a la Universidad.
Cuando en el año 1970 se contaba con 6 seminaristas mayores, parecía conveniente  buscar otra residencia que serviría de seminario mayor, ya que fue preferible que no vivieran  juntos a los seminaristas menores. Además debían conocer de cerca la vida parroquial y sus  actividades. Cooperando en una parroquia podrían prepararse mejor para las tareas sacerdotales de más adelante. De esta manera se constituyó el seminario mayor en la casa parroquial de  Santa Rosa de Lima. Al P, Padre Santiago de Kinderen  tocó acompañar a los jóvenes  como director. Fue designado como director del seminario menor el P. Jaime van Heeswijk junto con el P. Adrián Flores y Gaspar Handgraaf.
Puesto que las condiciones en Santa Rosa de Lima  no fueron consideradas muy favorables, para la formación, en el año 1971 el seminario mayor se trasladó al naciente “Población  Manuel Rodríguez”, que ostentaba aún todas las características de un barrio asocial y                                 pobre.
 La vivienda en que se instalaron los seminaristas era una frágil construcción de madera que en  gran parte debía ser adaptada para la comunidad de los seminaristas. El entorno y el modo de vivir, correspondió, de todos modos, al deseo de vivir insertados en el barrio, de participar en las condiciones de la  vida del pueblo y de crecer, junto con ellos, hacia una mayor grado de desarrollo. Al  mismo tiempo los estudiantes tuvieron  la oportunidad de, aparte de dedicarse a sus estudios, participar en alguna  tarea de tipo pastoral entre los más pobres de los pobres.-

en la foto: padre Pedro van de Veeken, padre Santiago de Kinderen, padre Juan Hollak,seminarista German Cortés y padre Enrique Bentvelzen


Este deseo de vivir en medio de la gente, solidarios con los pobres y de dar de este modo un testimonio bíblico, también se hizo sentir dentro del seminario menor. Los jóvenes se sentían incómodos  en Pudahuel. A fin de lograr una mayor cercanía a la gente se procedió a  comprar  una casa en calle Radal como residencia del seminario. Aquí también, a diferencia con  Pudahuel, los estudiantes podrían prestar algún servicio en los quehaceres  pastorales.
Por el hecho de que las expectativas en cuanto el éxito del seminario se habían disminuido  considerablemente  y que, además, se produjo una crítica bastante fuerte entre los miembros de la congregación  acerca de la conducción dentro del seminario se tomó la decisión de no aceptar más nuevos estudiantes  para el seminario menor. A aquellos  que estaban se les permitía continuar sus estudios. En aquel tiempo el P. Jaime van Heeswijk presentó su renuncia como director del seminario menor para ir a estudiar sicología a la universidad. El P. Santiago de Kinderen fue nombrado director de ambos seminarios. El mismo permaneció en “Manuel Rodríguez” y  el P Gaspar lo representaba en “Radal”.
En el año 1972 el edificio de Pudahuel fue vendido a una fundación  que lo habilitó para  la acogida de niños abandonados. Los Hermanos HIC,  que tampoco  habían tenido mucho éxito en su proyecto vocacional, ya habían vendido,   con fecha anterior,  su casa  de formación de Pudahuel.    
Entre los años 1968 y 1971 el P. Santiago organizaba  reuniones mensuales para jóvenes  que buscaban una mayor profundización en cuanto a vida religiosa y apostolado y que en un futuro eventualmente podían desarrollarse a ser candidatos  para la vida sacerdotal. Esta actividad se nombró el Seminario Externo. Fue como una comunidad a la cual  uno podía ingresar  en forma voluntaria y sin ninguna obligación permanente.
En el año 1971 el primer seminarista mayor, Germán Cortés, hizo su profesión  religiosa temporal. Mientras tanto había  una oposición fuerte a su admisión de parte de diferentes miembros de la congregación  al tratarse de una  persona que suscitaba conflictos. Al año siguiente no renovó sus  votos  a causa de su militancia política. Cuando los militares tomaron el gobierno tuvo que esconderse siendo miembro de una agrupación de extrema  izquierda.  En el año 1977 con ocasión de un choque violento con los servicios de seguridad perdió su vida.                                                                                                       En el año 1973, el  seminarista, Manuel Gavilán, emitió sus primeros votos. Para completar  su formación sacerdotal se trasladó a Alemania, donde la Provincia lo acogió y acompañó. No fue admitido para la renovación de sus votos en el año 1978. Otro seminarista, Jaime Acevedo,  hizo profesión temporal en 1974, pero después de cuatro meses ya fue dispensado de sus votos


A causa de la situación política dentro de Chile, después de la caída de Allende, el director del seminario P. Santiago de Kinderen regresó definitivamente  a Holanda a fines del año 1973. Puesto que en la casa de Radal  aún permanecieron algunos estudiantes, se decidió que los estudiantes mayores de “Manuel Rodríguez” se trasladaran a “Radal”. La casa de Manuel Rodríguez se dio en arriendo al Arzobispado de Santiago. En diciembre de aquel año fue nombrado  el Padre Gerardo Kassing como director del Seminario nuevamente reunido. El mismo padre pidió en julio de 1974 dispensación canónica y abandonó la congregación.
En aquel  momento no se encontró ningún padre dispuesto o capaz  de asumir la  conducción del seminario. La razón fue, sin duda, por los cambios internos que se habían producido  en el seminario durante los últimos años marcados  por el desorden político del país. También jugó un rol  la resistencia  que se había generado en contra del seminario dentro de la Provincia. Al mismo tiempo se notaba entre todos  poca disposición de abandonar el trabajo pastoral, con el cual cada uno se sentía realizado.
Puesto que,  por otro lado,  nadie de los candidatos (salvo uno) se pronunciaba   explícitamente en favor del sacerdocio, y sus estudios universitarios  se concentraron más bien en asignaturas segundarios que en estudios teológicos, la Dirección  Provincial resolvió en el año 1975 cerrar definitivamente el seminario. Los últimos estudiantes fueron ayudados lo mejor posible y nuevos solicitudes  de admisión fueron remitidos  a otro seminario existente con informe de razones. La casa de calle Radal quedó bajo la administración del Padre Gaspar y continuamente  pudo servir como casa de retiro para jornadas de estudio y de reflexión para religiosos, para reuniones pastorales  de la Zona Oeste diocesana  de Santiago y actividades juveniles de tipo pastoral.
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(Reflexión posterior)
Después de este informe sobre el  Seminario volvemos a la pregunta inicial: ¿Porque no tuvimos seguidores (después de 40 años actuando en Chile)?. ¿Porqué nuestros esfuerzos para fundar un seminario no resultaron? Si,  en lo que sigue, tratamos de contestar esta pregunta, afirmamos con énfasis que no hay  intención de determinar culpas e indicar a personas responsables. En este bosquejo histórico  trataremos con sinceridad de investigar la historia, de aclarar los acontecimientos, sin engañar ni a nosotros mismos ni a otros y de observar los errores cometidos,  concientes de nuestra  corresponsabilidad.


Esto parece fundamental para toda descripción histórica, por muy discreta que sea. Además es un signo de vida y de energía interior tanto de las personas como de la comunidad, cuando  se reconoce con espíritu generoso las equivocaciones y errores cometidos y cuando una vez informado, a partir de esta nueva conciencia, se atreve a salir de nuevo al encuentro del futuro.                                                                                                                              No pretendemos  en pocas páginas dar un informe completo de todas las causas,  colocar todo en la perspectiva exacta y dar la última palabra sobre esta parte de vida  de nuestra provincia. Quizás es una primera  tentativa  para ver todo en una totalidad, que  podría ser  mejor interpretado y complementado por otros

1.- Fue un mal momento desde el punto de vista  histórico
Estamos convencidos que en una visión histórica estos 40 años pasados  en Chile  no conformaron  un tiempo apto para  fundar un seminario. Dentro de la historia de la Iglesia Chilena en el curso de los primeros siglos se abrieron muchos seminarios, tanto de parte de las diócesis como de las comunidades religiosas, que suministraron  a Chile un número relativamente suficiente de sacerdotes. Recién cuando aquí se disminuyó el incremento de ellos,  los obispos fueron en busca de ellos donde congregaciones extranjeras  para hacerse cargo de la  pastoral dentro de las parroquias, para las cuales  ya no había sacerdotes propios  disponibles, como anteriormente. Esta conclusión se refuerza al constatar  la existencia considerable de un gran número de institutos de enseñanza media que desde la antigüedad llevan el nombre de seminarios, pero que desde muchos años ya no funcionan como tales (La Serena, Santiago, Ancud                                                                                En las últimas décadas hemos observado que, dentro de Chile,  todavía  un número considerable de seminarios (establecidos en  edificios demasiado grandes provenientes de tiempos mejores) sufrieron una existencia precaria y finalmente  fueron cerrados.  (La Serena, Talca, Puerto Montt.) aparte de los de diferentes órdenes y congregaciones.
Nuestra congregación no vino a Chile para establecer la congregación (Por lo menos no dentro de la perspectiva del Gobierno General). Esto se pone en evidencia  al hacer  la comparación con el proyecto misionario de  Argentina, de la aceptación de parroquias con  distancias lejanas entre ellas, y por la falta de nombramientos respectivos, aunque se observa un pequeño cambio de mentalidad en este punto en el momento de la constitución de la Provincia Chilena. La Región  Chilena pensaba, en la pista del Padre Berthier, poder conformar una alternativa para los jóvenes pobres que encontramos en nuestras parroquias.  Pero esto tampoco resultó alcanzable.                                                                                                                     


Cuando comenzamos seriamente en los años 60 con nuestro seminario,  la Iglesia chilena pasaba por una crisis fuerte y casi todos los seminarios existentes hasta este momento habían sido cerrados. El paso nuestro, que pusimos también por insistencia de la superioridad de la congregación,  prácticamente estaba  condenado a fracasar. Y mucha gente seria se preguntaba, qué era lo que pretendíamos. 


2.- Nos faltó una imagen clara sobre el sacerdocio.
No tuvimos claridad sobre el sacerdocio del futuro. ¿Cómo será aquel sacerdote? ¿Cómo deberá ser aquel sacerdote? En la respuesta intervienen varios factores  que justamente  en los 40 años pasados  y especialmente en la última década  aumentaron su importancia.. 
Somos una congregación joven y como tal no disponemos de mucha  experiencia y visión histórica. El Concilio Vaticano Segundo y su versión sudamericana de Medellín  han cambiado varias situaciones  y generado algunos movimientos, que aún no han llegado a ser vividos  suficientemente. La Teología de la Liberación relativamente nueva, ha originado  mucho entusiasmo  y mostrado nuevos horizontes,  pero en realidad  esta teología  no siempre es interpretada correctamente. El creciente movimiento de Cristianos por el Socialismo y la situación política de Chile procuraron que el seminario no se mantuviera  libre de las corrientes políticas y se sintió llamado a comprometerse con ideologías partidistas izquierdistas.                                                                                                                      Había pocos padres que se pusieron dispuestos ó se sintieron llamados a  asumir la conducción del seminario. De este modo esta tarea fue encargada a los que estaban más entusiasmados, sin que se pudiera tomar en cuenta suficientemente la capacidad de las personas y sin que había suficientes personas para un equipo formado en forma equilibrada. Se han conocido casos de una selección insuficiente de los estudiantes, tanto por parte de las parroquias que los mandaron  como por parte de la dirección del seminario que los admitía  Elementos no totalmente sanos pueden amenazar o debilitar el grupo en su la totalidad. Tomando en cuenta la proveniencia  social  de los estudiantes  se comprende que  algunos de ellos más pretendieron  estudiar en forma favorable que hacerse sacerdote.  Para  esto no tuvieron mucho que hacer. Su mantenimiento vital y costos de estudio estaban asegurados, aunque los padres teóricamente siempre debían aportar algo. De todos modos viviendo en el seminario permanecieron en un ambiente de lujo comparado con  conceptos chilenos. Lo que pedían con un mínimo de razonabilidad lo recibieron sin problemas. Por


lo tanto no tuvieron claridad sobre el significado del celibato y  que no fue poco frecuente  un contacto de ellos con chiquillas que iba más allá de libre y normal. Además en realidad  no se pronunciaron expresamente en  favor del sacerdocio y  las carreras segundarias de la universidad, que les prometerían un futuro trabajo asalariado, eran más importantes para ellos que estudiar teología. A causa de la misma inseguridad sobre el sacerdocio del futuro  existía demasiado poca disciplina;  faltaba la mano firme. Por esto  nunca se llegó a  la constitución de una verdadera comunidad religiosa y el seminario no era mucho más que una pensión.


3.- Nos faltó madurez para esto.
Es nuestra convicción de que nuestro grupo como tal, no era maduro para colaborar en pie de igualdad con eventuales  hermanos chilenos  y formar equipos  pastorales con ellos. . Aunque hay que reconocer que entre los diferentes  sacerdotes se encuentran los de todas gradaciones entre muy poco y extraordinariamente bueno. La aspiración de acoger   vocaciones y de establecer definitivamente la congregación en Chile  fue demasiado teórica, tal como se manifestó en el  capítulo de 1969. Había temor e inseguridad. La gente quería  tener hermanos chilenos  pero no en la propia casa ó  en la propia parroquia. Varios nuestros habían quedado demasiado holandeses y  poco chilenos, resistían a hablar español continuamente y vivir en ausencia de  compatriotas. Además parece que el seminario también  fuera  proyectado con un estilo demasiado europeo y poco adaptado a la mentalidad  chilena. Todo fue demasiado al estilo holandés  y demasiado poco en harmonía  con el origen social y  cultural de los seminaristas.
Sobre todo los ítemes 2 y 3 para algunos de nuestros co-hermanos  fueron razones  para llevar críticas múltiples y destructivas  frente al seminario incluso hasta una especie de boycot abierto provocando tensiones agudas dentro de la provincia. Otros padres  que tenían sus críticas parciales se sometieron fácilmente a la influencia de los mencionados anteriormente, que tal como se ha dicho, no fueron numerosos realmente. Este corriente adquirió tanta fuerza que la provincia como totalidad  ya no pudo ir en contra,  aunque  muchos miembros claramente estaban en favor del seminario. 

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Pero no desapareció la inquietud  para establecer definitivamente la congregación en Chile;  queremos ir adelante y tratarlo de nuevo. Sobre todo por el hecho de que la situación en Chili parece que se haya  modificado un poco y que muchos seminarios se abren  de nuevo  y  consiguen la llegada de estudiantes. Sigue en pie la dificultad  de que encontramos, dentro y fuera de al congregación,  pocos modelos, que nos podrán inspirar y orientar en un nuevo proyecto. Tener vocación no es suficiente; esta también debe crecer y desenvolverse. La disposición de  la persona joven debe ser renovada y profundizada. El tiempo entre brotar   y estar en flor es fundamental y necesita  de un entorno apto y una dirección  capaz y permanente. .

En el último capítulo de diciembre 1977 el Padre Andrés van Mérode  se ofreció y aceptó el encargo hecho por parte del capítulo,  para estudiar las posibilidades de una comunidad parroquial,  en la cual se integran seminaristas mayores, que  vivan  en la residencia de los religiosos  de la parroquia., colaboran en la pastoral y estudian en la universidad o de algún otro seminario existente.

Tomando en cuenta la situación de la Congregación en Chile,  las posibilidades  de comenzar de nuevo con buenos resultados no estarán del todo excluidos. El Padre Berthier comenzó su proyecto, sin compañía, teniendo ya tenía 55 años. En su tiempo otros seminarios  disponían de personas jóvenes especializadas en todas las asignaturas. En su caso casi  todas las circunstancias le eran adversas. Pero después de 13 años, con su fallecimiento, tenía  25 sacerdotes, 54 seminaristas mayores, 13 novicios y 70 estudiantes. Y todo esto dentro de la Torre de Babel de nacionalidades, que fue  en aquel momento el cuartel de Grave.  Podemos aprender aún mucho de él…                      (Traductor  Gaspar)