domingo, febrero 25, 2018

Padre Guillermo Steenhof van Bracht. (*1917 +1999.)




Padre Guillermo Steenhof van Bracht. (*1917 +1999.)
Guillermo nació el 13 de octubre de 1917, hijo de una familia de 11 hijos, en el pueblo de Bemmel, Holanda. Después de cursar la enseñanza básica fueron los Hermanos de Maastricht que lo conquistaron para ingresar en su casa de formación. (Un educador suyo fue el Hermano Taciano (Pietje) a quien, muchos años después, encontró como educador en Chile). En el año 1932 cambia de Congregación y comienza sus estudios en el seminario menor de Los Misioneros de la Sagrada Familia. No se destacaba tanto en los estudios, sino más bien en el deporte: vóley y futbol, y, además, como mecánico en el taller de reparación y mantención de bicicletas de la casa, acompañando a Juan Huigsloot, futuro misionero chileno.
Guillermo pasó, el año 1941,  su noviciado en el “Viejo Cuartel” de Grave, casa de fundación de la Congregación, donde el 8 de septiembre del mismo año emitió sus primeros votos. Pasó medio susto cuando su ordinación sacerdotal debió ser postergada por enfermedad, pero esta tuvo lugar el 20 de diciembre de 1947 en el monasterio de los Benedictinos de la ciudad de Oosterhout (Holanda). Entre los años 1948 y 1951 forma equipo con P. Juan Huigsloot desempeñándose en lo que llamaron “propaganda para la Congregación”. En 1951 recibe su nombramiento para Chile y se embarca para llegar finalmente el 21 de mayo a la Parroquia de Na. Sra. Del Buen Consejo de la ciudad de Santiago. En julio del mismo año se traslada a la Parroquia de Santa Rosa de Lima, donde acompaña al párroco P. Enrique Bentvelzen. Le dan una moto Puch 125 y Guillermo empieza a moverse cada vez más. En agosto 1951 funda el Grupo Scout “Santa Rosa de Lima” de la misma parroquia y del cercano Liceo Ruiz Tagle. Desde 1952 hasta 1960 hace clases de religión en la Escuela Anglo Chilena. En 1993 es nombrado capellán del Hospital San Juan de Dios. En el año 1961 consigue un terreno del alcalde             Infante para la futura Iglesia Santa Isabel de Hungría en Las Rejas y es levantado “un Cristo” para señalar el sitio. De 1962 hasta 1965 está de párroco en Santa Rosa de Lima. En 1965 se traslada a Talca a la parroquia de La Población Oriente donde tiene como párrocos padre Cornelio van der Maat y P. Andrés Kops y está acompañado sucesivamente de muchos hermanos de la Congregación, como los padres Enrique, Santiago, Leo, Theo, Antonio, Bartolomé, Martín y Mateo. En aquellos años, de 1965 hasta 1983, Guillermo muestra todo su carisma. Solo un ratito en la mañana tiene un poco de tiempo para dedicar a su hobby: cotorras y canarios. Durante el desayuno los pajaritos salen de su jaula a compartir la mesa con Guillermo. Recién a altas horas de la noche vuelve a casa después de una larga jornada de trabajo y muchas veces a medianoche disfruta la cena preparada por una santa dueña de casa, la Sra. Carmen. Durante el día se ocupa con la construcción de la capilla “Nazaret” ubicada en calle 8 Sur, hace visitas a los Hermanos de Maastricht o a las Hermanas de Santa Marta. Al mismo tiempo dirige las cooperativas de ahorro y de vivienda. Dedica su tiempo a los comedores, La Cruzada, La JOC, Los Cursillos de Cristiandad, es capellán de scouts y asesor de Comunidades de Base, hace nuevos planes para la pastoral con P. Sergio Torres, y construye más de 1000 casas en la poblaciones “Nueva Holanda”, “Van Gogh”, y “Rembrandt. Siempre mantiene múltiples contactos con su primera patria para presentar sus muchos proyectos a fin de conseguir fondos para su realización, tal como “Terre des Hommes” , Landstichting de Nimega, Hermanas Franciscanas de Oirschot y muchas más.  Es increíble la energía que desgasta en aquellos años. Parece una locomotora que no se para. (Hasta en sentido literal: cierto día, en que pasea entre los rieles de la línea de trenes es golpeado por un carro de tal manera que su paseo termina en el hospital.)                                                               
En todo este tiempo no faltan las discusiones entre Guillermo y sus cohermanos: Enrique y Theo sobre el tema de la opción por los pobres. Su opción preferida no se deja adivinar: participa en un gran congreso, augusto 1973, denominado “Cristianos por el Socialismo”.                           En 1975 Guillermo es operado de úlcera estomacal pero nuevamente se recupera en tiempo récord.                                                                                                                       En julio 1981 se convierte en el último párroco MSF de Talca. La Provincia decide devolver a la diócesis la atención de la parroquia. El 20 de marzo de aquel año llegó para Guillermo la hora de decir adiós a su querido Talca. “Es difícil trasplantar árboles viejos, solo los más vitales lo soportan”.                                                                                          De 1983 a 1986 es vicario cooperador en Coquimbo y con una sorprendente perseverancia maneja 3 nuevas cooperativas de viviendas con un total de 450 casas. En 1986 toma también el cuidado de los comedores y en el mes de abril también el mando de la parroquia, cuando el P. Antonio Mutsaers es trasladado a Santiago.                              
En 1987, en Holanda,  celebra sus 40 años de sacerdote que aprovecha para una recaudación de fondos  en bien de la construcción de un taller laboral para minusválidos quiere construir en Coquimbo.                                                                                                                                                                                                                                                                       En el año 1988 la Reina de Holanda le declara “Caballero” de alguna orden prestigiosa y el embajador de Los Países Bajos le viene a decorar.   Con la ayuda de un voluntario holandés comienza la construcción del nuevo templo de La Sagrada Familia.                                                                                                                Con una visión futurista Guillermo compra un terreno para convertirlo en un camping cerca de la playa de la Herradura. En diciembre de 1990 es operado en la Clínica de la Universidad Católica y le extirpan un riñón. Sin embargo, en enero ha vuelto ya a su trabajo con su férrea voluntad. En agosto de 1992 se inaugura en populoso barrio El Porvenir el “Centro de Desarrollo Juvenil, obra financiada por la Congregación, FOSIS e INACAP.

Así era el P. Guillermo Steenhof, hombre de dos patrias.                                                         El 15 de enero de 1999 partió desde Coquimbo a su Patria Definitiva.                                                                                  (fuente: notas de P.  Antonio Mutsaers.)

lunes, febrero 19, 2018

PADRE MATEO RIETMEYER


Padre Mateo Rietmeyer, MSF.

Mattheus, Antonius Rietmeyer Hamers nació el 25 de enero de 1924 en la ciudad de Ámsterdam, Holanda. Después de los años de enseñanza básica sacó diploma en la Enseñanza Media en el año 1941. Desde 1941 hasta 1943 trabajó de junior en un banco agrícola holandés y más tarde como contador en otro banco. Durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial tuvo que mantenerse oculto en casa de un tío ubicada en el pueblo de Kaatsheuvel. Sintió la vocación a la vida religiosa y entró en el seminario menor de la Congregación ubicado en la misma ciudad  para estudiar el griego y el latín, pasó por el año de noviciado durante al año 1946, hizo sus votos perpetuos en 1947 y se ordenó sacerdote en la ciudad de Oudenbosch el día 20 de julio de 1952.-
Actividades: Después de su ordenación sacerdotal fue nombrado de profesor de matemáticas y ciencias naturales en el seminario menor de Kaatsheuvel. Pero ser profesor no fue su fuerte y después de 2 años recibió el nombramiento de ser bibliotecario en el seminario mayor de su Congregación en la ciudad de Oudenbosch. Al mismo tiempo se dedicó a servicios pastorales en parroquias vecinas.

En el mes de marzo de 1962 recibió el nombramiento de ir como misionero a Chile donde trabajó durante 41 años. Primero en la parroquia de la Inm. Concepción de Talca. Posteriormente en el año 1962 fue pastor en Antofagasta, 1968 en Santiago Sta. Isabel, (Las Rejas), Buen Consejo (Quinta Normal). Además en Calbuco y Yerbas Buenas. En 1986 volvió a Santiago. En el año 1987 es nombrado para el consultorio pastoral “La Puerta Abierta”, ubicado en calle Sto.Domingo de Santiago y comenzó a dedicarse a ser sacerdote de equipo de Encuentro Matrimonial Mundial y de la Renovación Carismática.

Estas tareas le han brindado la mayor satisfacción en su vida de sacerdote. Para él lo más importante fue la liturgia y el servicio sacramental. Tenía una fe grande y una devoción destacada para la Sagrada Familia. Nunca andaba sin la cruz de msf visible sobre su ropa. Su último deseo fue ser sepultado vestido de sacerdote celebrante con túnica, estola y casulla, vestimentas que ya había guardado para este fin. 

En el año 2003 P. Mateo volvió definitivamente a Holanda. Fue acogido en la comunidad religiosa MSF de la ciudad de Teteringen. Allí encontró una vida tranquila, desocupándose con la lectura y, a veces, armando rompecabezas. También presidía a menudo los servicios religiosos del convento. Al mismo tiempo fue capellán de las hermanas religiosas de La Sagrada Familia.
Su cumpleaños número 90 de 2015 celebró junto con su familia y comunidad. Después disminuyó su salud corporal y mental. Un cáncer intestinal sin remedio lo obligó a quedarse en cama rodeado de cuidados generosos de enfermeras, familia y cohermanos.

El 1 de agosto de 2015 fue el día de la Pascua de nuestro hermano.


domingo, febrero 11, 2018

CONSTRUYERON IGLESIAS Y CAPILLAS


Construir Templos.
Cuenta el Padre Juan:
Construir templos ha sido considerado en tiempos pasados como una obra agradable a Dios. En el tiempo actual ya no se ve esto como una obra piadosa. El “Decorum litúrgicum” es considerado como menos necesario. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, sin embargo, los edificios y lugares dedicados al culto divino siempre fueron vistos como una presencia de Dios mismo o, por lo menos, valorados como tales.
Las palabras “construir la Iglesia” podría significar construir la Iglesia en forma espiritual.  En lo que describo aquí solo quiero referirme a construcciones de tipo material.

Los miembros de la Congregación en Chile, desde los comienzos, siempre dieron mucha importancia a la existencia de templos dignos. Debido al hecho de que llegamos a lugares campestres y pobres, muchas veces encontramos un lugar de oración pobre e indigno. En un comienzo nuestros padres levantaron muchos construcciones y reconstrucciones, aunque esto no implicó mucho más que aprovechar lo que aún existía y conformarse con lo poco.

 En este punto no había mucha diferencia con los tiempos de Berthier, cuando en Grave empezó a renovar un viejo cuartel militar. Durante los primeros veinte años de nuestra permanencia en Chile una gran parte de nuestra labor ha consistido en levantar construcciones, sin descuidar, al mismo tiempo, la construcción espiritual de la Iglesia. Se ha dedicado mucho cuidado y tiempo a esta tarea, ya que con pocos recursos se debía lograr lo más que se podía.
Sobre el tema de construir templos, para no hablar de construir templos hermosos, se escucha en los últimos tiempo opiniones diferentes y no pocas veces de crítica, manifestando de que estos recursos disponibles mejor debían ser entregados a los pobres.  Sin embargo, el corazón del hombre normalmente y sanamente siempre es sensible al arte y experimenta lo que es hermoso. Aplicado esto al culto divino estima que lo hermoso es un homenaje prestado a Dios mismo. Siempre se puede aplicar las primeras palabras del prefacio de la misa: “En verdad es justo y necesario”.
Cuando por fin estuvimos acostumbrados un poco en Yerbas Buenas, yo comencé a convertir la parte interior del edificio caduco que servía de templo en algo más decente. El hermano Canisio anteriormente había comenzado ya con el trabajo, pero desde su partida a Colbún la obra quedó paralizada. Yo continué con su trabajo. En las paredes había varias grietas y en varias partes se había desprendido el estuco. Yo hice lo mismo que había visto como los vecinos lo hacían.  De la tierra seca que yo rascaba de las grietas y agregando tierra obtuve una mezcla de barro y me puse a rellenar las grietas. Después del secado me puse a pintar el cielo y las paredes enteramente con cal.  Con pintura al agua pinté como decoración algunos dibujos y textos sagrados. Ocupé varios días con esta labor. De vez en cuando alguien miró por la ventana para ver lo que estaba haciendo yo; los niños del colegio entraban y hacían sus comentarios. De todas maneras, fue un mejoramiento en comparación con lo que era antes. Los feligreses de Yerbas Buenas lo miraban con mucha admiración. Todo esto es una pequeña ilustración de la realidad a que habíamos llegado. No apareció riqueza en ninguna parte. En los lugares a donde los otros padres llegaron, la situación no fue mucho mejor. Muchas fueron las construcciones en los primeros años, desde trabajos de tipo artesanal hasta profesional. En algunos casos el sacerdote mismo fue arquitecto, ejecutor de obras, comprador de materiales y hombre de finanzas. Siempre el dinero escaseaba. Uno se sentía aliviado cuando había pagado a los trabajadores el día sábado y cuando nuevamente tenía una semana por delante para inventar la manera de como reunir el dinero para el día sábado próximo.

Cuando yo llegué a Calbuco,  tanto el templo como la residencia solo estaban construidos a la mitad. Primero se trabajó en la residencia para hacer habitables algunas piezas más. A continuación, se trabajó al interior del templo. Cada cosa tuvo su turno. Cuando todo esto se había terminado, más o menos, le tocó el turno a la reparación del edificio de la escuela, en la cual las hermanas que estaban por llegar, debían vivir y dar clases. En el año 1943 celebramos una acción grande para juntar fondos en beneficio de la terminación de obras del interior del templo. Después de algo más de un año esto había concluido. 
En Aguantao, un sector de la parroquia de Calbuco, con la colaboración de los vecinos fue construido una capilla nueva. Antes no había nada en este lugar. Varios años más tarde de la misma manera se construyó una capilla en Caicaén, la extrema punta en el sur de la isla Calbuco. Existía si un cementerio, pero faltaba una capilla; la capilla anterior, años atrás, había sido derrumbada a causa de un fuerte temporal. Dentro de la Parroquia de Puluqui, cuando el Padre Guillermo Smits era su párroco, se construyó una capilla en la puntilla Mayelhue de la Isla Tabón. Anteriormente nunca había existido una capilla allí. En el mismo período el padre Guillermo llevó adelante la restauración del templo parroquial (Iglesia principal de la parroquia de Puluqui) al proveerlo de un interior nuevo. Lo mismo hizo para la residencia.  Dentro de la parroquia de Calbuco, después, se construyó un mayor número de capillas en lugares donde antes no había existido nada. Esto fue el caso en La Campana, Peñasmó y Hayún. Las parroquias de Calbuco y de Puluqui, que fueron atendidos por el mismo grupo de padres, construyeron (incluidos ambos templos parroquiales), una totalidad de 28 templos, de los cuales aparecen 10 en Calbuco y 18 en Puluqui. Todas estas obras necesitan, a su tiempo, mantención y reparación (todo es de madera). Aunque los feligreses de cada iglesia, por gran parte, se responsabilizan de su propio templo, muchas veces al sacerdote le toca la preocupación de que todo trabajo se realice a su tiempo. 
En Yerbas Buenas se hizo una mantención de la casa parroquial para lograr que fuera algo más habitable. Posteriormente se construyó un templo nuevo en el mismo lugar donde había estado el anterior.  Este templo, en gran parte, fue construido con ladrillos usados provenientes de la ruina de una iglesia mucho más antigua que estuvo colocada al otro lado de la casa parroquial. En Abranquil se construyó un templo nuevo.
Varias años después de que llegaron nuestros padres a Talca fue modificada y renovada radicalmente la casa parroquial. Más o menos al mismo tiempo se construyó un templo nuevo bajo la dirección de nuestros padres y con financiamiento por parte de la diócesis.
En la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo (Quinta Normal) literalmente toda la construcción debía ser comenzada desde el suelo. Primero se construyó una residencia grande, la cual al mismo tiempo debía servir de centro regional de la congregación. Incluso se tuvo en cuenta la posibilidad de que esta casa podría servir de seminario mayor en el caso, como en Argentina, de que vinieran escolásticos desde Holanda para concluir su formación en Chile. Más tarde se agregó un ala, que serviría como colegio parroquial. Fue construido un templo nuevo y más tarde otra residencia puesto que la primera fue entregada a las Hermanas de la Sagrada Familia, que en aquel lugar comenzaron con una escuela para niñas. Más tarde para ellas se construyó un gran complejo escolar nuevo. Al lado opuesto de la misma calle los hermanos de Maastricht construyeron un convento y una escuela de grandes proporciones. 
En la Parroquia de Santa Rosa de Lima se compraron los sitios anexos a la casa parroquial para ampliar el espacio de vivir. Una parte se convirtió en salón parroquial y se realizaron varias innovaciones dentro del templo.
En Santa Isabel de Hungría (Las Rejas) se construyó una iglesia nueva y espaciosa con una residencia adyacente. Ambos fueron tomados en uso en el año 1963. A su costado se levantó una escuela grande para las Hermanas Franciscanas de Roosendaal. En la misma población se construyó un complejo de habitaciones, que sirvió por mucho tiempo como policlínico.
En el camino hacia Maipú se inició la construcción de un seminario para la formación de niños chilenos para ser sacerdote en la congregación. Sin embargo, esta obra realizada en los comienzos de los años sesenta no fue continuada. En el año 1964 en el camino hacia Valparaíso, comuna de Pudahuel comenzó la construcción de un complejo de habitaciones que durante varios sirvió de seminario. Posteriormente, para los seminaristas mayores se adquirió una casa pequeña en la población Manuel Rodríguez y para los seminaristas menores se compró una casa en calle Radal. Ambas casas solamente sirvieron a este fin por poco tiempo, ya que el seminario cerró. 
En el Barrio Pedro de Valdivia se levantó un templo provisorio y a continuación se construyó la residencia (que al mismo tiempo era casa central de la congregación) y en el año 1963 el templo definitivo. La iglesia provisoria se convirtió en salón parroquial.
En la parroquia de San Luís en Coquimbo a menudo tuvieron lugar todo tipo de modificaciones y reparaciones. Una vez porque el edificio apareció arruinado y otra vez porque el edificio quedó gravemente deteriorado a causa de los frecuentes terremotos. 

Aquella parroquia tiene la administración de un cementerio tal como lo tienen varias otras parroquias nuestras. En este caso implica mucho trabajo administrativo, la preocupación por la construcción de nuevos nichos y un aporte financiero significativo para los ingresos económicos de la Parroquia.
En una pequeña parcela en el límite de la Pampilla una casa fue adaptada para ser escuela parroquial que está dirigida por las Hermanas de Santa Marta. En la nueva población San Juan, principalmente con ayuda de fondos de auxilio holandeses, se construyó una iglesia nueva dirigida por nuestros padres. Además, en los últimos años, se hacen esfuerzos notables para crear espacios de reunión al servicio de comunidades de base en diferentes sectores de la ciudad.  
                                  la iglesia de Hornopiren construida por  p. Antonio van Kessel           


Obras del mismo tipo también llegaron a concretizarse en las parroquias no mencionadas, como las del Norte: Tocopilla, Oficina Salitrera Pedro de Valdivia y Antofagasta. En el curso de los años, nacieron nuevas escuelas, vinculadas a muchas parroquias; a todas, en sus comienzos, los padres de aquellas parroquias les prestaron mucho apoyo para la creación, la construcción y para las condiciones educativas.                                                                                          (Trad. Gaspar) 

LAS CONSTRUCCIONES DE 1900 A 2000 DE LA PARROQUIA SANTA ISABEL DE HUNGRÍA,
El territorio de esta parroquia se llenó de nuevas poblaciones y se planificó la construcción de nuevas iglesias
      Frente a la primera capilla Jesús Agua Viva gracias a la seremi Maria Angelica Briceño Cobo se ubicó el terreno para la iglesia definitiva.

sábado, febrero 03, 2018

UNA PUERTA ABIERTA






Una Puerta Abierta
El Padre Juan escribe sobre “La Puerta Abierta”.
Siempre hubo varios entre nosotros que se dejaban inspirar por un proyecto pastoral llevado a cabo en la ciudad de Ámsterdam, de nombre “De Open Deur” (La Puerta Abierta) que pretendía tomar forma de un centro de orientación e información religiosa.  Con el fin de establecer un centro del mismo tipo en Santiago, la región chilena arrendó en el año 1961 un local comercial en la calle Rosas 1243 ubicado en el centro de Santiago para iniciar, de esta manera, un nuevo proyecto pastoral con el nombre de “La Puerta Abierta”, igual que su homónimo en Holanda. Por intermedio del arzobispo de Santiago, el Cardenal Silva Henríquez, en el año 1963 fue adquirido otro local y la Puerta Abierta se trasladó a la calle Santo Domingo 1150.
 
La Puerta Abierta de Ámsterdam, sobre todo en sus primeros años, se dirigía, en gran parte, a personas no-católicas, a-religiosas o sin vínculo con iglesia alguna, lo que produjo un número considerable de conversiones hacia la Iglesia Católica. Este objetivo, obviamente, debía ser distinto en Chile, donde 80 o 90 % de los habitantes se declaran oficialmente católicos. (1978)
En Chile un gran número de católicos solo tiene un vínculo muy débil con la Iglesia, son personas que nunca tienen contacto con una parroquia o con algún sacerdote, solamente lo tienen con ocasión de la celebración de un bautismo, primera comunión, casamiento y funeral y llevan su vida con una fe vacilante. 
El número de gente que siente esto como frustración seria es mayor que sabemos y afecta negativamente su calidad de vida. 

Otros se sienten marginados de la Iglesia oficial a causa de problemas personales o por   el curso que ha tomado su vida. Viven inquietos por sus dudas de creencia, dificultades en su vida matrimonial, tendencia escrupulosa, homosexualidad o problemas de otra naturaleza. A estas personas no les sirven mucho las directivas generales de la Iglesia, sino ellos necesitan un acompañamiento personal, pues la pastoral parroquial habitual que atiende a grandes números de feligreses no está en condiciones de atenderlos adecuadamente.

También hay personas que se dirigen a La Puerta Abierta por problemas que no están relacionados directamente con el terreno de la pastoral o que necesitan un tratamiento especializado. En tal caso La Puerta Abierta indica el camino hacia personas o instancias que podrán brindar soluciones.
La Puerta Abierta funciona en un local comercial que está ubicado en una calle céntrico de Santiago. Por medio del escaparate o vitrina se trata de atraer la atención por parte de los transeúntes. En relación con algún tema de actualidad (invierno, primavera, navidad, Pascua de Resurrección, vacaciones, campeonatos deportivos, Fiesta Nacional, familia, nacimiento, etcétera) se presenta un mensaje religioso, que pretende llamar la atención a los transeúntes sobre algún valor cristiana para la vida y al mismo tiempo informarles sobre la función de La Puerta Abierta, cuyos servicios podrán solicitar ellos también.  En vez de zapatos, relojes o ropa esta vitrina llama a tomar nota de valores fundamentales de la existencia humana.  El armado sencillo pero competente de la vitrina da lugar a que también gente común entre a La Puerta Abierta con confianza para dar a conocer y compartir sus preguntas y problemas. 

Fueron los padres Mateo Voermans y el Padre Enrique Bentvelzen que tomaron la iniciativa, lo planificaron y lo llevaron a realidad.  El primero fue capellán del hospital de la Universidad Católica y dictaba clases de cultura religiosa y eclesiástica en la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes. El segundo era superior regional de la congregación.  Realmente fue una empresa enorme: debían ser retiradas personas y dineros de otras obras, no se sabía si iba a resultar, ó si iba a producir críticas a aplausos. Realmente fue una forma de apostolado totalmente nueva. ¿Iba a ser reconocida por el hombre inquieto y buscador? 

Los padres Mateo Voermans y Leonardo Pennings fueron “los obreros de primera hora “.  A ellos les tocó vivir la suerte de todo comienzo nuevo. Se necesitaba mucha paciencia:  la obra, primero,  debía recibir alguna notoriedad. Los padres eran como arañas sentadas sobre su telaraña esperando a sus “clientes”. Mucha gente entraba al local para preguntar, si se tratara de un negocio de artículos religiosos. Otros se fijaron por un par de minutos con interés en lo que exhibía la vitrina y siguieron sus caminos. Algunos pasaban primero tres o cuatro veces por delante de la puerta antes de atreverse a entrar.

En los primeros años los padres de La Puerta Abierta seguían viviendo en la Comunidad de Sagrada Familia. Pasaban días en que no vino nadie al local y los padres llegaban algo deprimidos a casa. También había días en que acudió una gran cantidad de gente, y ambos padres pudieron terminar con satisfacción la tarea del día. El número de visitantes creció lentamente: en el año 1966 se sumaron 1009, en el año 1968: 1763, y el año pasado (1977) más de dos mil. En este momento (1978) hay un promedio de 10 visitas de alguna duración por día.
Desde el año 1965, cuando había terminado su misión de superior regional, el Padre Enrique Bentvelzen dirige La Puerta Abierta y a partir de año 1968  está acompañado en su trabajo por el Padre Juan Hollak.

Para un sinnúmero de casos La Puerta Abierta necesita la ayuda sicológica y en el curso de los años era cada vez más conveniente de poder disponer de un psicólogo

 en servicio permanente para esta obra de apostolado. En el año 1971 el P. Santiago van Heeswijk cobró animó para estudiar sicología en la Universidad Católica de Santiago, donde concluyó la carrera en el año 1977 y obtuvo el título de psicólogo. Gracias a la mediación del Cardenal Alfrink (de Holanda) y con aportes financieras de algunas instancias de auxilio neerlandesas La Puerta Abierta pudo ampliarse con la adquisición de un pequeño departamento en la calle merced 493, departamento 201. Instalado el mobiliario indispensable el Padre van Heeswijk puede disponer de una clínica propia.


Para su realización como proyecto y para poder cumplir con su misión, La Puerta Abierta ha recibido ayuda de muchas instancias y de distintas partes. La provincia holandesa de la Congregación financió la compra y el arreglo de la casa. Durante muchos años los Hermanos de Maastricht ayudaron con un aporte mensual. Al mismo tiempo pusieron a disposición del centro a uno de sus miembros entre los años 1965 y 1970: el hermano Francisco Dijsselbloem formaba parte del equipo de la Puerta Abierta. A pesar de las muchas tareas de su propia comunidad y colegio, es la hermana Gertrudis de las Hermanas Franciscanas de Roosendaal que se hace cargo de la vitrina. Los últimos años es acompañada en este trabajo por la Srta. Eugenia Rojas, ama de llaves de La Puerta Abierta, la cual, para esta finalidad, siguió un curso completo de decoración de vitrinas. Entre los años 1972 hasta 1975 también el Padre Patricio Roovers de la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón estaba por dos días a la semana al 
servicio de los visitantes. Aparte de las personas mencionadas también los padres Juan Schipper y Pedro Kruidenberg, durante varios años, dedicaron mucho de su energía pastoral al crecimiento de esta forma de apostolado.
Puesto que La Puerta Abierto presta sus servicios totalmente en forma gratuita y no dispone de ninguna fuente de ingresos propios, esta forma de apostolado sigue siendo   económicamente precaria y vulnerable. Sin embargo, la obra se hizo realidad y durante muchos años pudo continuar ya gracias a la cooperación, ayuda y simpatía de muchos; por eso se mira hacia el futuro con confianza.                                                            (Trad. Gaspar)