domingo, febrero 11, 2018

CONSTRUYERON IGLESIAS Y CAPILLAS


Construir Templos.
Cuenta el Padre Juan:
Construir templos ha sido considerado en tiempos pasados como una obra agradable a Dios. En el tiempo actual ya no se ve esto como una obra piadosa. El “Decorum litúrgicum” es considerado como menos necesario. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, sin embargo, los edificios y lugares dedicados al culto divino siempre fueron vistos como una presencia de Dios mismo o, por lo menos, valorados como tales.
Las palabras “construir la Iglesia” podría significar construir la Iglesia en forma espiritual.  En lo que describo aquí solo quiero referirme a construcciones de tipo material.

Los miembros de la Congregación en Chile, desde los comienzos, siempre dieron mucha importancia a la existencia de templos dignos. Debido al hecho de que llegamos a lugares campestres y pobres, muchas veces encontramos un lugar de oración pobre e indigno. En un comienzo nuestros padres levantaron muchos construcciones y reconstrucciones, aunque esto no implicó mucho más que aprovechar lo que aún existía y conformarse con lo poco.

 En este punto no había mucha diferencia con los tiempos de Berthier, cuando en Grave empezó a renovar un viejo cuartel militar. Durante los primeros veinte años de nuestra permanencia en Chile una gran parte de nuestra labor ha consistido en levantar construcciones, sin descuidar, al mismo tiempo, la construcción espiritual de la Iglesia. Se ha dedicado mucho cuidado y tiempo a esta tarea, ya que con pocos recursos se debía lograr lo más que se podía.
Sobre el tema de construir templos, para no hablar de construir templos hermosos, se escucha en los últimos tiempo opiniones diferentes y no pocas veces de crítica, manifestando de que estos recursos disponibles mejor debían ser entregados a los pobres.  Sin embargo, el corazón del hombre normalmente y sanamente siempre es sensible al arte y experimenta lo que es hermoso. Aplicado esto al culto divino estima que lo hermoso es un homenaje prestado a Dios mismo. Siempre se puede aplicar las primeras palabras del prefacio de la misa: “En verdad es justo y necesario”.
Cuando por fin estuvimos acostumbrados un poco en Yerbas Buenas, yo comencé a convertir la parte interior del edificio caduco que servía de templo en algo más decente. El hermano Canisio anteriormente había comenzado ya con el trabajo, pero desde su partida a Colbún la obra quedó paralizada. Yo continué con su trabajo. En las paredes había varias grietas y en varias partes se había desprendido el estuco. Yo hice lo mismo que había visto como los vecinos lo hacían.  De la tierra seca que yo rascaba de las grietas y agregando tierra obtuve una mezcla de barro y me puse a rellenar las grietas. Después del secado me puse a pintar el cielo y las paredes enteramente con cal.  Con pintura al agua pinté como decoración algunos dibujos y textos sagrados. Ocupé varios días con esta labor. De vez en cuando alguien miró por la ventana para ver lo que estaba haciendo yo; los niños del colegio entraban y hacían sus comentarios. De todas maneras, fue un mejoramiento en comparación con lo que era antes. Los feligreses de Yerbas Buenas lo miraban con mucha admiración. Todo esto es una pequeña ilustración de la realidad a que habíamos llegado. No apareció riqueza en ninguna parte. En los lugares a donde los otros padres llegaron, la situación no fue mucho mejor. Muchas fueron las construcciones en los primeros años, desde trabajos de tipo artesanal hasta profesional. En algunos casos el sacerdote mismo fue arquitecto, ejecutor de obras, comprador de materiales y hombre de finanzas. Siempre el dinero escaseaba. Uno se sentía aliviado cuando había pagado a los trabajadores el día sábado y cuando nuevamente tenía una semana por delante para inventar la manera de como reunir el dinero para el día sábado próximo.

Cuando yo llegué a Calbuco,  tanto el templo como la residencia solo estaban construidos a la mitad. Primero se trabajó en la residencia para hacer habitables algunas piezas más. A continuación, se trabajó al interior del templo. Cada cosa tuvo su turno. Cuando todo esto se había terminado, más o menos, le tocó el turno a la reparación del edificio de la escuela, en la cual las hermanas que estaban por llegar, debían vivir y dar clases. En el año 1943 celebramos una acción grande para juntar fondos en beneficio de la terminación de obras del interior del templo. Después de algo más de un año esto había concluido. 
En Aguantao, un sector de la parroquia de Calbuco, con la colaboración de los vecinos fue construido una capilla nueva. Antes no había nada en este lugar. Varios años más tarde de la misma manera se construyó una capilla en Caicaén, la extrema punta en el sur de la isla Calbuco. Existía si un cementerio, pero faltaba una capilla; la capilla anterior, años atrás, había sido derrumbada a causa de un fuerte temporal. Dentro de la Parroquia de Puluqui, cuando el Padre Guillermo Smits era su párroco, se construyó una capilla en la puntilla Mayelhue de la Isla Tabón. Anteriormente nunca había existido una capilla allí. En el mismo período el padre Guillermo llevó adelante la restauración del templo parroquial (Iglesia principal de la parroquia de Puluqui) al proveerlo de un interior nuevo. Lo mismo hizo para la residencia.  Dentro de la parroquia de Calbuco, después, se construyó un mayor número de capillas en lugares donde antes no había existido nada. Esto fue el caso en La Campana, Peñasmó y Hayún. Las parroquias de Calbuco y de Puluqui, que fueron atendidos por el mismo grupo de padres, construyeron (incluidos ambos templos parroquiales), una totalidad de 28 templos, de los cuales aparecen 10 en Calbuco y 18 en Puluqui. Todas estas obras necesitan, a su tiempo, mantención y reparación (todo es de madera). Aunque los feligreses de cada iglesia, por gran parte, se responsabilizan de su propio templo, muchas veces al sacerdote le toca la preocupación de que todo trabajo se realice a su tiempo. 
En Yerbas Buenas se hizo una mantención de la casa parroquial para lograr que fuera algo más habitable. Posteriormente se construyó un templo nuevo en el mismo lugar donde había estado el anterior.  Este templo, en gran parte, fue construido con ladrillos usados provenientes de la ruina de una iglesia mucho más antigua que estuvo colocada al otro lado de la casa parroquial. En Abranquil se construyó un templo nuevo.
Varias años después de que llegaron nuestros padres a Talca fue modificada y renovada radicalmente la casa parroquial. Más o menos al mismo tiempo se construyó un templo nuevo bajo la dirección de nuestros padres y con financiamiento por parte de la diócesis.
En la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo (Quinta Normal) literalmente toda la construcción debía ser comenzada desde el suelo. Primero se construyó una residencia grande, la cual al mismo tiempo debía servir de centro regional de la congregación. Incluso se tuvo en cuenta la posibilidad de que esta casa podría servir de seminario mayor en el caso, como en Argentina, de que vinieran escolásticos desde Holanda para concluir su formación en Chile. Más tarde se agregó un ala, que serviría como colegio parroquial. Fue construido un templo nuevo y más tarde otra residencia puesto que la primera fue entregada a las Hermanas de la Sagrada Familia, que en aquel lugar comenzaron con una escuela para niñas. Más tarde para ellas se construyó un gran complejo escolar nuevo. Al lado opuesto de la misma calle los hermanos de Maastricht construyeron un convento y una escuela de grandes proporciones. 
En la Parroquia de Santa Rosa de Lima se compraron los sitios anexos a la casa parroquial para ampliar el espacio de vivir. Una parte se convirtió en salón parroquial y se realizaron varias innovaciones dentro del templo.
En Santa Isabel de Hungría (Las Rejas) se construyó una iglesia nueva y espaciosa con una residencia adyacente. Ambos fueron tomados en uso en el año 1963. A su costado se levantó una escuela grande para las Hermanas Franciscanas de Roosendaal. En la misma población se construyó un complejo de habitaciones, que sirvió por mucho tiempo como policlínico.
En el camino hacia Maipú se inició la construcción de un seminario para la formación de niños chilenos para ser sacerdote en la congregación. Sin embargo, esta obra realizada en los comienzos de los años sesenta no fue continuada. En el año 1964 en el camino hacia Valparaíso, comuna de Pudahuel comenzó la construcción de un complejo de habitaciones que durante varios sirvió de seminario. Posteriormente, para los seminaristas mayores se adquirió una casa pequeña en la población Manuel Rodríguez y para los seminaristas menores se compró una casa en calle Radal. Ambas casas solamente sirvieron a este fin por poco tiempo, ya que el seminario cerró. 
En el Barrio Pedro de Valdivia se levantó un templo provisorio y a continuación se construyó la residencia (que al mismo tiempo era casa central de la congregación) y en el año 1963 el templo definitivo. La iglesia provisoria se convirtió en salón parroquial.
En la parroquia de San Luís en Coquimbo a menudo tuvieron lugar todo tipo de modificaciones y reparaciones. Una vez porque el edificio apareció arruinado y otra vez porque el edificio quedó gravemente deteriorado a causa de los frecuentes terremotos. 

Aquella parroquia tiene la administración de un cementerio tal como lo tienen varias otras parroquias nuestras. En este caso implica mucho trabajo administrativo, la preocupación por la construcción de nuevos nichos y un aporte financiero significativo para los ingresos económicos de la Parroquia.
En una pequeña parcela en el límite de la Pampilla una casa fue adaptada para ser escuela parroquial que está dirigida por las Hermanas de Santa Marta. En la nueva población San Juan, principalmente con ayuda de fondos de auxilio holandeses, se construyó una iglesia nueva dirigida por nuestros padres. Además, en los últimos años, se hacen esfuerzos notables para crear espacios de reunión al servicio de comunidades de base en diferentes sectores de la ciudad.  
                                  la iglesia de Hornopiren construida por  p. Antonio van Kessel           


Obras del mismo tipo también llegaron a concretizarse en las parroquias no mencionadas, como las del Norte: Tocopilla, Oficina Salitrera Pedro de Valdivia y Antofagasta. En el curso de los años, nacieron nuevas escuelas, vinculadas a muchas parroquias; a todas, en sus comienzos, los padres de aquellas parroquias les prestaron mucho apoyo para la creación, la construcción y para las condiciones educativas.                                                                                          (Trad. Gaspar) 

LAS CONSTRUCCIONES DE 1900 A 2000 DE LA PARROQUIA SANTA ISABEL DE HUNGRÍA,
El territorio de esta parroquia se llenó de nuevas poblaciones y se planificó la construcción de nuevas iglesias
      Frente a la primera capilla Jesús Agua Viva gracias a la seremi Maria Angelica Briceño Cobo se ubicó el terreno para la iglesia definitiva.