jueves, noviembre 02, 2017

PADRE JUAN VISSER



El P. Juan Visser *6-3-1910 +15-04-1968.
Juan nació el 6 de marzo de 1910 en la capital de Holanda: Ámsterdam. A la edad de 15 años se hizo seminarista en el seminario MSF “San Antonio” de Kaatsheuvel, hizo sus votos religiosos el 8 de septiembre de 1932 y se ordenó sacerdote el 24 de julio de 1938.
El P. Juan fue integrante del primer grupo de misionaros enviados a Chile que llegó en noviembre de 1938 a su destino. Su primer puesto fue Taltal. Recién en el año 1950 pudo volver a su patria, donde no pudo encontrarse con sus padres, ya que ambos fallecieron a causa de un bombardeo aéreo durante la guerra. 
Juan durante 30 años ha sido un hombre dispuesto a servir y ayudar y que trataba hacer el bien a todo el mundo. Durante diez años trabajó como capellán en el hospital de Talca, donde supo hacerse amigo de todos y donde tanto los enfermos que los médicos “lo llevaban en palmitas”.
En los mismos años él fue el primero que tomó contacto con los Hermanos de la Inmaculada Concepción (“Hermanos de Maastricht”) y logró entusiasmarlos para Chile, de modo que los hermanos llegaron a establecerse en Chile e involucrarse en el apostolado escolar en nuestras parroquias.
Siendo ecónomo provincial en Santiago fue un anfitrión excelente, siempre estaba dispuesto a acompañar a los padres que vinieron a la capital para hacer trámites o que querían quedarse para relajarse por un par de días. Esto mismo experimentaron los padres recién llegados a Chile y que por lo tanto estaban como extraños en gallinero ajeno. Cuando alguien se enfermaba Juan se apuraba en apoyarlo y andaba tras de él todo el tiempo necesario.  No siempre uno sabía interpretar bien las intenciones de “Jopie”. Era un hombre vivaracho y al mismo tiempo algo enigmático. Con estas cualidades pudo servir en forma óptima a sus hermanos de la Congregación cuando debían hacer compras y cuando llegaron baúles y cajones desde Holanda, que debían ser sacados de la aduana.  Esto hacía con todo éxito, era generoso con los funcionarios, sabía cómo tratarlos y pasaba tranquilamente por delante de todas las instancias de control. Los capitanes de los barcos holandeses que arribaron al puerto de Antofagasta, todos lo conocían.
Siempre fue servidor hasta los últimos años de su vida, cuando se desempeñaba como capellán para los enfermos y abuelitos en una casa de ancianos de Antofagasta. Fue el lunes de Pascua de Resurrección del año 1968 que le sobrevino un ataque cardiaco en la puerta del templo parroquial.  En el hospital se despidió de sus cohermanos  y encomendó saludos  a su familia y comunidad MSF. Un segundo ataque ocurrido a media hora después,  puso término a la vida de este misionero.

 El P. Juan fue el primer misionero que murió en Chile, hecho que causó mucha emoción a todos.                                                                                                                                                     Su apellido traducido significa “Pescador”. El P. Juan, a quien el Señor en el mañana de su vida llamó a ser “Pescador de Hombres” respondió maravillosamente a esta llamada...                                                                                                                                                                  (Fuente: Archivos de Chile y de Holanda.  trad. Gaspar)

Juan Visser (+1968)
Juan ha sido durante 30 años un hombre dispuesto a servir y ayudar , que trataba hacer el bien a todo el mundo.
Durante diez años trabajó como sacerdote en el hospital de Talca, donde supo hacerse amigo de todos y donde tanto los enfermos que los médicos “lo llevaban en palmitas”.
En los mismos años él fue el primero que tomó contacto con los Hermanos de la Inmaculada Concepción (“Hermanos de Maastricht”) y logró entusiasmarlos para Chile, de modo que los hermanos llegaron a establecerse en Chile e involucrarse en el apostolado escolar en nuestras parroquias.

Siendo ecónomo provincial en Santiago fue un anfitrión excelente, siempre estaba dispuesto a acompañar a los padres que vinieron a la capital para hacer trámites o que querían quedarse para relajarse por un par de días. Esto mismo experimentaron los padres que llegaron por primera vez a Chile y que por lo tanto estaban como extraños en gallinero ajeno. Cuando alguien se enfermaba Juan se apuraba en apoyarlo y andaba tras de él todo el tiempo necesario.  No siempre uno sabía interpretar bien las intenciones de “Jopie”. Era un hombre vivaracho y al mismo tiempo algo enigmático. Con estas cualidades pudo servir al superior y a sus hermanos de la congregación cuando debían hacer compras y cuando llegaron baúles y cajones desde Holanda, que debían ser sacados de la aduana. Esto hacía con todo éxito, era generoso con los funcionarios, sabía cómo tratarlos y pasaba tranquilamente por todas las instancias de control.

Siempre fue servidor hasta los últimos años de su vida, cuando se desempeñaba como capellán para los enfermos y abuelitos en una casa de ancianos de Antofagasta.                     (trad. Gaspar)