viernes, septiembre 14, 2012

IMPERIO DE HOLANDA


EL IMPERIO DE HOLANDA 
El poderío político y el poderío comercial en disputa por las grandes potencias de la época son los dos mayores acicates para el progreso de la navegación. Durante los siglos XVI y XVII esas grandes potencias son los Países Bajos, Gran Bretaña y Francia, que con guerras, coaliciones, lucha económica y audacia transfiguraron el mapa del mundo. 
Pero el siglo XVI es en el mar el reinado de los Países Bajos. Los maestros en la construcción naval viven en sus puertos; los navegantes holandeses son los más audaces; los piratas holandeses disputan el cetro con sus colegas británicos. Holanda multiplica sus incursiones sobre las posesiones portuguesas; participa indirectamente en los golpes asestados al poderío español; está presente en el Océano Índico y puede usar el Pacífico por una ruta casi propia, pues quien primero dobló el Cabo de Hornos fue un holandés. 
Formando grandes empresas dedicadas a la piratería, se dedican a la llamada "guerra marítima de emboscadas". Se cuenta que una de esas grandes empresas, dedicada únicamente al contrabando y la piratería, entregó en 1606 a sus accionistas, dividendos del 400 por ciento. 
En 1602 se funda en Holanda la famosa Compañía de las Indias Occidentales, a quien se le concede por orden gubernativa el derecho de comerciar y de colonizar el África al sur del trópico de Cáncer. Este derecho, que se expandirá después a otros territorios, refuerza aún más el poderío económico holandés y, consiguientemente, el de su marina mercante. Los nombres del almirante Jacobo van Heemskerk, que comandó la flota holandesa en el Océano Índico; de William Usselinx, de la Compañía de las Indias Occidentales; del almirante Piet Heyn, el más popular de los marinos holandeses, sobre quien se tejen mil historias, todas sobre una base real; de Cornelius Tromp y su padre Maerten Tromp, de Ruyter y tantos otros, testimonian ese período de gloria. 
Amberes (Bélgica), y más tarde Amsterdam (Holanda), son los primeros puertos del mundo hasta fines del siglo XVII. 
El Cabo de Hornos, denominado así en homenaje a la ciudad holandesa de Hoorn, fue descubierto por los navegantes Schouten y Le Maire mientras buscaban un nuevo paso que facilitara el acceso de las naves europeas hacia las preciadas especias, base del comercio internacional de la época. A los pocos años esta nueva ruta marítima se transformaría en una de las principales vías de comunicación del mundo.

 El puerto de Middelburg en la provincia Zeeland de Holanda donde vivía Jacob Roggeveen