sábado, agosto 20, 2016

AMPARADNOS Y GUIADNOS

15 de Agosto de 2016 -sermón de Santiago


       
Fiesta de la Asunción  y Visitación.

En la 1ª lectura escuchamos una visión del Evangelista S. Juan sobre María vestida del sol en el momento  del Nacimiento y de la Ascensión del Salvador: el Dragón, o el gran enemigo de Jesús y de su Reino, se puso delante de María que iba a dar a luz para  devorar a Su Hijo en cuanto naciera. Pero el Hijo fue elevado hasta el trono de Dios y María  huyó al desierto a un refugio, que  Dios  le había preparado.

En la Oración de la Salve digo a María: A ti, Madre de  misericordia, clamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, llorando en este valle de lágrimas. Vuelve a nosotros tus ojos y d,  de  este destierro, muéstranos a  Jesús. oh dulce Virgen María. 
                               
María no huye a solas al desierto, sino con todos los hermanos de Jesús. Es como si no quisiera ir todavía a su trono de Reina en el cielo. Quiere seguir acogiéndonos en el refugio de sus muchos santuarios en nuestro valle de lágrimas. Por todas partes en nuestra tierra la sentimos muy presente y en la historia de nuestra Iglesia la vemos visitando a muchos santos discípulos de Jesús, a niños,  a enfermos, a necesitados de ayuda como en el Evangelio de esta fiesta. No hace otras cosas que  manifestar a Jesús a nuestros ojos de la fe a Jesús, el bendito fruto de su vientre. Con El ya encontramos en nuestra vida como un cielo de paz y felicidad. Es como si María quisiera quedarse entre nosotros, para ir juntos a Jesús en su santa Iglesia a la plena gloria de su Asunción en el cielo con toda su Familia.               
María  permaneció con Isabel y después recién regresó a su Casa.  Bienvenida María;  aquí ya tenemos nuestro pequeño cielo.  Aquí está Tu casa.   

             (Sermón de Santiago).)